El cardenal Donald Wuerl
El cardenal Donald Wuerl - Reuters

El Papa releva al arzobispo de Washington para «pasar página» en el escándalo de su predecesor McCarrick

Agradece vivamente a Donald Wuerl renunciar por el bien de la unidad en la diócesis

Corresponsal en El VaticanoActualizado:

El Papa Francisco ha aceptado este viernes la renuncia del arzobispo de Washington, cardenal Donald Wuerl, para ayudar a «pasar página» en el escándalo provocado por su predecesor, Theodore McCarrick, a quien sancionó con la prohibición de todo ministerio público el pasado mes de junio por abuso de menores cometido 45 años antes, y expulsó del cardenalato en julio.

Aunque Donald Wuerl, arzobispo de Washington desde 2006, fue presentado como demasiado benévolo respecto a dos sacerdotes culpables de conductas indebidas con menores en su etapa como obispo de Pittsburg (1988-2006), el informe del gran jurado de Pennsylvania reconocía al mismo tiempo que se había opuesto vigorosamente al Vaticano para expulsar definitivamente del ministerio a otro sacerdote que sí había cometido abusos de menores.

En realidad, en los años noventa del siglo pasado, Wuerl era un pionero en la lucha contra esta plaga, pues fue de los primeros obispos que empezaron a escuchar a las víctimas -desoyendo el consejo de abogados y compañías aseguradores-, ordenó que todo incidente en la diócesis de Pittsburg fuese denunciado a la policía, y se batió a favor de la política de «tolerancia cero» respecto a sacerdotes abusadores, establecida por la conferencia episcopal norteamericana en 2002.

Pero el gigantesco escándalo de la doble vida de su predecesor como arzobispo de Washington hasta 2006, Theodore McCarrick, descubierto en junio como abusador de menores, y como abusador de seminaristas adultos poco después, es una losa demasiado pesada para una persona de 77 años, conocida por su carácter sereno y conciliador. El enfado de parte de sus sacerdotes, que le acusan de «blando», le ha llevado a insistir al Papa en que le conceda la renuncia ya presentada en 2015, cuando cumplió los 75 años de edad.

En una carta muy afectuosa, el Santo Padre agradece al cardenal Wuerl su petición de ser relevado por el bien de la unidad en la diócesis. Refiriéndose a las acusaciones del informe de Pennsylvania, Francisco reconoce que «tienes elementos suficientes para ‘justificar’ tu actuación y para distinguir lo que es encubrimiento de lo que es no ocuparse de problemas y cometer algún error. Sin embargo, tu nobleza te ha llevado a no utilizar esta línea de defensa. Estoy orgulloso de eso y te doy las gracias».

Precisamente porque confía en su honradez, el Papa le ruega «continuar como administrador apostólico de la archidiócesis hasta el nombramiento de tu sucesor», un proceso que requiere tiempo para evitar pasos en falso.

El Vaticano está llevando a cabo una revisión de todos los documentos respecto a las sucesivas promociones de Theodore McCarrick a obispo auxiliar de Nueva York, obispo de Metuchen, arzobispo de Newark, arzobispo de Washington y cardenal en tiempos de Juan Pablo II, así como las denuncias o informes posteriores a su jubilación como arzobispo de la capital en 2006.

Al mismo tiempo, el Papa ha encargado a esas diócesis y a la cúpula de la conferencia episcopal revisar lo sucedido en ese periodo. La información será relevante en el proceso abierto a McCarrick, de 88 años, que puede terminar con sanciones mayores que las ya aplicadas por el Papa Francisco.