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Ningún país de la UE se encuentra en una trayectoria de emisiones que limite el calentamiento a 2°C

España se sitúa en el puesto 35 de 56 países, según un informe coordinado por la ONG GermanWatch

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España asciende al 35º puesto en la lista de los 56 países que aglutinan más del 90% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el planeta, según un informe coordinado por la ONG GermanWatch, NewClimate Institute y la coalición europea Red de Acción Climática (CAN, por sus siglas en inglés).

El estudio, titulado ‘índice de actuación frente al cambio climático’ y dado a conocer este lunes coincidiendo con la Cumbre del Clima de Katowice (Polonia), analiza la acción climática de los 56 países más contaminantes y la UE por su nivel de emisiones (valorado con un 40% del total), las energías renovables (20%), la eficiencia energética (20%) y la política climática (20%).

El índice, que cumple su 14ª edición y fue elaborado por unos 350 expertos de clima y energía de todo el mundo, vuelve a dejar vacantes los tres primeros puestos (como ocurre desde 2008) porque porque ningún país analizado ha activado políticas para mantenerse en el límite de un calentamiento global de entre 1,5 y 2ºC respecto a los niveles de la era preindustrial, un objetivo que aparece recogido en el Acuerdo de París.

España se sitúa en la 35ª posición, con 48,97 puntos, lo que supone tres menos respecto de 2017 y una posición intermedia en las 14 ediciones del índice, según pudo comprobar Servimedia, puesto que es un puesto mejor que en 2005 (43º), 2015 (41º), 2006 y 2017 (38º); el mismo que en 2010 y 2011 (35º), y peor que en 2013 (22º puesto), 2012 (27º), 2008 y 2014 (28º), 2007 (29º), 2009 (32º) y 2016 (33º).

De todos los temas analizados, España saca las peores notas en políticas climáticas (concretadas para reducir las emisiones de efecto invernadero), ya que ocupa el 43º puesto.

El ascenso de España se debe al nuevo impulso a la ambición climática y las energías renovables con las políticas y la legislación introducidas tras el cambio de Gobierno del pasado verano.

«Felicitamos al nuevo Gobierno por las iniciativas de los últimos meses que han hecho que España suba ligeramente en la clasificación este año, pero para seguir esta tendencia y convertirse en un auténtico líder climático, tal y como aspiraba el expresidente Rajoy y hace pocos días proclamaba el presidente Sánchez, se tiene que avanzar con decisión en varios frentes, en competencias de casi todo el Gobierno y de las autonomías y municipios», apuntó David Howell, responsable de Cambio Climático de SEO/BirdLife.

Otros países

Ninguno de los 56 países analizados o de la UE se encuentra claramente en una trayectoria que consiga ir por debajo de los 2°C, según Seo/BirdLife. Los tres primeros puestos llevan vacantes desde 2008, después de que Islandia liderara el ranking en 2005 y Suecia en 2006 y 2007. A partir de entonces, el mejor país ha sido Suecia (2008, 2011, 2017 y 2018), Brasil (2009 y 2010), Dinamarca (de 2012 a 2015) y Francia (2016).

Con clasificaciones buenas en emisiones y energías renovables, Suecia es cuarta y encabeza el ranking de países un año más (76,28 puntos), seguida de Marruecos (70,48), que aumentó significativamente su participación en la capacidad de energía renovable y tiene un ambicioso objetivo climático nacional. Por detrás siguen Lituania (70,47), Letonia (68,31), Reino Unido (65,92), Suiza (65,42) y Malta (65,06).

India avanza al 11º puesto gracias a la energía renovable, niveles comparativamente bajos de emisiones per cápita y un objetivo de mitigación relativamente ambicioso para 2030. Alemania vuelve a caer (del 22º al 27º) y China sube al 33º lugar por su tendencia descendiente de emisiones entre 2014 y 2016 y un exitoso plan de apoyo a la energía renovab.e

En el grupo de países con muy bajo rendimiento en ambición climática aparecen casi la mitad de los países del G-20: Japón (49º), Turquía (50º), Rusia (52º), Canadá (54º), Australia (55º), Corea del Sur (57º), Estados Unidos (59º) y Arabia Saudí (60º).

Cabe destacar la caída en picado de Estados Unidos desde que se adoptó el Acuerdo de París, puesto que este país ha pasado del 34º lugar de 2015 al 43º en 2016, el 56º en 2017 y el 59º de 2018.

Los expertos de Estados Unidos han calificado como muy baja la política climática del Gobierno de Donald Trump, aunque resaltan algunas señales positivas debido a la acción climática en varios Estados y ciudades debido al impulso que los demócratas prometen con su nueva mayoría en la Cámara de Representantes.

Más energía renovable

Por otro lado, el informe indica que las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) vuelven a aumentar después de tres años consecutivos de estabilidad y que sólo unos pocos países han comenzado a poner en marcha estrategias para limitar el calentamiento global debajo de 2 o incluso 1,5ºC.

Si bien se ha producido un crecimiento continuo de la energía renovable, especialmente en los países que antes tenían una baja puntuación, el índice muestra una falta de voluntad política en la mayoría de los Gobiernos para eliminar los combustibles fósiles a la velocidad necesaria.

Jan Burck, coautor del informe desde Germanwatch, indicó que, «con los desarrollos tecnoeconómicos de los últimos años, el retraso en la implementación de soluciones con bajas emisiones de carbono difícilmente puede justificarse» y agregó que si bien la Cumbre del Clima de París en 2015 mostró un fuerte apoyo de 19 países al Acuerdo de París, «la voluntad política de esos Gobiernos para su implementación nacional aún no se ha visto reflejada».

«Antes de París el mundo se dirigía a 4 o 5ºC de calentamiento global. Ahora todavía estamos en un camino a más de 3ºC, lo que representa una perspectiva catastrófica», subrayó Niklas Höhne, NewClimate Institute, que añadió: «Y eso a pesar de que los costes de la electricidad producida por la energía eólica y solar se han reducido en casi un tercio desde entonces para que todos los países puedan aumentar el ritmo de instalación».

La brecha entre los niveles de emisión actuales y lo que se necesita para encaminar al mundo a una ruta por debajo de 2ºC o incluso de 1,5ºC se amplía y también hay una brecha creciente en el liderazgo en un momento en que los países deben fortalecer el régimen climático. «Es muy importante que la UE mejore su compromiso climático actual para mostrar liderazgo», concluyó Stephan Singer, de CAN.