Bombero mientras combaten un incendio en la selva amazónica
Bombero mientras combaten un incendio en la selva amazónica - EFE / Bomberos del estado de Acre
Incendios del amazonas

Medio millar de ambientalistas advierten de un «colapso de la gestión ambiental» en Brasil

En una carta abierta sugieren seis medidas de «emergencia» para adoptar una política de «tolerancia cero» para los delitos contra el medio ambiente

Sao Paulo Actualizado: Guardar
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Más de 450 empleados públicos del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama), la principal estatal ambiental brasileña, han recomendado en una carta abierta una serie de medidas concretas para prevenir un «colapso de la gestión ambiental federal».

La carta, firmada por agentes ambientales, técnicos y jefes de unidades, advierte que la caída del 24% en el número de fiscales entre 2018 y 2019, contribuye a un «colapso de la gestión ambiental federal y estimulan los delitos ambientales dentro y fuera de la Amazonía».

El documento sugiere seis medidas de «emergencia» para adoptar una política de «tolerancia cero» contra los delitos ambientales, y que el compromiso asumido en un discurso por el presidente Jair Bolsonaro el fin de semana, no caiga en el vacío.

Entre las medidas se destacan, el nombramiento con criterios técnicos y sin interferencia política; contrataciones urgentes; garantía de recursos para la prevención de incendios forestales y actividades de combate, y autonomía para fiscalizar y punir a quienes cometen crímenes. Los empleados también pidieron equipos y la autorización para usar armas.

Despidos

Desde que el actual presidente y su ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, asumieron sus cargos en enero, iniciaron una política de recortes financieros y de despidos en el área ambiental y en el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio). Empleados de ambas entidades fueron despedidos y acusados de tener vínculos ideológicos con la izquierda, así como por atender recomendaciones de ONGs internacionales.

Ambas instituciones también perdieron autonomía para fiscalizar y detener a los deforestadores, sin autorización previa del ministerio del medio ambiente. El presidente, por su parte, despidió públicamente importantes científicos que los cuestionaron sobre las nuevas políticas, entre ellos, el expresidente del Instituto Nacional de Investigación Espacial (Inpe), Ricardo Galvão, un respetado investigador Ricardo Galvão, despedido en el comienzo de enero por difundir los primeros datos que apuntaban la inminencia de un desastre la selva amazónica.

La deforestación de la Amazonía brasileña es la peor en 21 años, según datos oficiales, con más de 80 mil brotes de fuego desde enero, cuando Bolsonaro asumió la presidencia. ONGs y especialistas nacionales e internacionales atribuyen el empeoramiento al discurso y acciones del nuevo Gobierno. El presidente cortó fondos de control ambiental y despidió científicos que lo cuestionaron. Estimula, además plantaciones, ganadería y minería en la Amazonía como proyecto de desarrollo.