Momento en que uno de los menores salta entre balcones y es captado por las cámaras de tráfico más próximas
Momento en que uno de los menores salta entre balcones y es captado por las cámaras de tráfico más próximas - ABC

Investigan por maltrato a la madre de los tres menores que saltaban entre balcones en un noveno piso en Gijón

La tía denuncia a su hermana por abandono y desnutriciónde los menores, de 9, 5 y 3 años

GijónActualizado:

Primero, se dijo que estaban jugando. Que habían sido sorprendidos en un noveno piso saltando de ventana a ventana, de balcón a balcón. Pero la corta edad de los tres menores, 9, 5 y 3 años, ya hizo sospechar en que podía ser algo más que una travesura. La Policía Local de Gijón localizó el pasado viernes que se encontraban solos en una vivienda de un edificio de las conocidas como Torres Sedes, situadas en el barrio de Pumarín.

Según informó el Ayuntamiento del municipio asturiano, fue una vecina del número 83 de la Avenida de la Constitución la que dio el aviso sobre las 9.30 horas y, tras analizar las cámaras de seguridad de tráfico, la Policía pudo verificar el momento en que uno de los menores saltaba de una ventana a otra de una novena planta.

A la zona se trasladó una patrulla de la Policía Local y una dotación de Bomberos que procedieron a salvaguardar en primer lugar la integridad de los menores y posteriormente a identificarlos. Se trataba de dos niñas de 9 y 5 años y de un niño de 3 que estaban solos en casa mientras su madre estaba trabajando. Alertada por la Policía, la mujer cogió un taxi y a los pocos minutos se presentó en la vivienda.

Según su propia versión, al aproximarse al edificio y ver semejante despliegue se temió lo peor. No obstante, una vez entró en su domicilio y comprobó que sus hijos estaban a salvo explicó a los agentes que, como cada día laborable, había dejado a los niños a cargo de una mujer que los cuida de 8.30 a 16.00 horas. Aseguró desconocer que los menores se encontraban sin supervisión, ya que, al parecer, la cuidadora se habría ausentado de la vivienda sin dar más explicación a los niños que la de salir un momento a comprar algo.

La cuidadora y la muñeca

Tanto la mujer, de 36 años, como su marido trabajan, por lo que habitualmente, en verano dejan a los niños a cargo de una amiga de la familia. Este año recurrieron por primera vez a otra persona, que se habría marchado, siempre según su versión, sin avisar al matrimonio. La mujer tiene otra hija de un matrimonio previo. La niña, de 14 años, se encuentra de vacaciones con su padre, por lo que no estaba en casa cuando sus hermanos tuvieron la «ocurrencia».

La mujer se quedó al cargo de sus hijos aunque la Policía Local dará cuenta de los hechos tanto a la Fiscalía de Menores como a los servicios sociales.

Al día siguiente, se conoció y así lo publicó el diario «El Comercio», que los menores habrían contado que estaban tratando de coger una muñeca que habían dejado en uno de los balcones.

Pero el caso ha dado un giro en las últimas horas y se investiga ahora como posible un caso de maltrato a menores. O, como mínimo, de trato negligente. Lo hace tras los expedientes abiertos por la Policía Local y Nacional, así como por la Fundación Municipal de Servicios Sociales después de que una tía materna de los pequeños presentara una denuncia en la Comisaría de Gijón. En ella, la joven, L.G., que pide guardar la intimidad de sus sobrinos, asegura que «su madre, S.G., les pega, no les alimenta ni cuida. Están abandonados. Lo que pasó no fue un caso aislado, como ella dice. Esos niños se pasan el día solos, por desgracia».

«Es alcohólica»

«Decidí que no esto no puede continuar así. Pese a que ya acudí varias veces a la Fundación Municipal de Servicios Sociales, no parecían tomar en serio mis advertencias –declaró tras inerponer la denuncia–. Mis sobrinos se podían haber matado con esos saltos de un balcón a otro del noveno piso. Después, todo serían lamentaciones, pero es ahora cuando hay que actuar para evitar que sigan en esa situación».

La historia, cuenta, lleva gestándose desde hace años. «Dejamos de hablarnos porque mi hermana tiene un problema de alcoholismo y no atiende a razones». Asegura que, junto a otra hermana mayor, siempre han «intentado cuidar de ella y, sobre todo, de sus hijos». «Los niños están abandonados. No solo quedaron solos el viernes por motivos laborales. Es habitual». La tía de los menores niega la versión de la cuidadora. «Mi hermana miente. La mujer de la que habla recogió alguna vez a mis sobrinos del colegio, pero sabemos que ayer no estaba con ellos. Ni ella ni nadie».