Inversión política y científica

Nuestro sistema de Ciencia y Tecnología tiene muchas más posibilidades de lo que muchos piensan

César Nombela Cano
MadridActualizado:

Los legisladores estadounidenses se aprestan de nuevo a debatir sobre el presupuesto público para I+D. La administración Trump pretende reducir el gasto público en casi todos los programas científicos, lo que ha de impactar en la investigación en salud, energía, medio ambiente, espacio, etc., y sobre todo en ciencias básicas. Con una inversión en Ciencia y Tecnología próxima al 2,75% del PIB los Estados Unidos constituyen una referencia mundial. No solo por su repercusión en todo el mundo, sino porque el gasto público moviliza inversión privada en ese país llegando casi a cuadruplicar el esfuerzo total. La resistencia en las cámaras norteamericanas puede paliar el pretendido recorte.

Para España es importante señalar que la política científica de un país no puede consistir sólo en formular un presupuesto público suficiente, lo más elevado posible. Igualmente importante es administrarlo de forma que contribuya a generar mucha más inversión. Nuestras cifras lo dicen todo, invertimos solamente el 1,2% del PIB y algo más de la mitad es presupuesto público, además en claro descenso desde 2008. La contribución privada no llega ni a la mitad con un descenso aún mayor. Tenemos por delante un camino de reformas cada vez más urgentes, nuestro sistema de Ciencia y Tecnología tiene muchas más posibilidades de lo que muchos piensan.

Tenemos personal formado en nuestras universidades y centros de investigación, capaz a su vez de formar científicos y tecnólogos, en cantidades que no podemos absorber. A pesar de estar necesitado de un aumento, nuestro presupuesto público de I+D per cápita, algo menos de la mitad que el de Estados Unidos, podría alcanzar sus niveles si los gestores públicos fueran clarividentes. Pero ello no basta porque movilizar el trabajo científico-técnico de las empresas y sectores sociales es el verdadero reto. Resulta esperanzador que en los programas científicos de la UE nuestros mejores resultados se deban a proyectos de pymes. Nos jugamos el futuro en las próximas elecciones pero el debate sobre cuestiones de Estado, como la Educación o la Ciencia, debería plantearse con lucidez.

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