Monseñor Fernando Sebastián inauguró ayer el Congreso
Monseñor Fernando Sebastián inauguró ayer el Congreso - ISABEL PERMUY

«La Iglesia no es una amenaza para la democracia sino una aliada de la libertad y de la convivencia»

El arzobispo emérito de Pamplona, monseñor Fernando Sebastián, inauguró este miércoles el Congreso «La Iglesia en la sociedad democrática», organizado por la Fundación Pablo VI

MADRIDActualizado:

«La Iglesia no es una amenaza para la democracia sino una aliada de la libertad y de la convivencia». Con estas palabras, el arzobispo emérito de Pamplona, monseñor Fernando Sebastián, inauguró este miércoles el Congreso «La Iglesia en la sociedad democrática», organizado por la Fundación Pablo VI en colaboración con la Conferencia Episcopal Española, con motivo del 40 aniversario de la Constitución española.

Durante el encuentro, presidido por el cardenal Ricardo Blázquezy la ministra de Educación, Isabel Celaá, monseñor Sebastián explicó que la Iglesia y la democracia son «realidades que no deberían entrar en competencia», ya que el fin primordial de la Iglesia es «promover personas honestas comprometidas con el bien común». Ese es «el callado servicio de la Iglesia» a la democracia, afirmó.

Para poder ejercer ese papel en la sociedad, monseñor Sebastián reclamó el respeto a la libertad religiosa, que, según recordó, es «la exigencia de toda verdadera democracia». «Su restricción es un síntoma de falta de espíritu democrático y de resabio totalitario», señaló.

También pidió a «la izquierda y a los laicistas a aceptar a las personas e instituciones religiosas como elementos positivos de la sociedad». «Ser musulmán o católico no merma los derechos civiles de nadie. Los católicos somos ciudadanos como todos los demás y tenemos derecho a participar en la democracia», indicó.

Por ello, reivindicó el derecho de los católicos a participar en la búsqueda de soluciones de los problemas comunes. «En los católicos encontrarán ciudadanos leales en la construcción de una sociedad más feliz y más justa», apuntó.

La presidenta del Consejo de Estado, María Teresa Fernández de la Vega, explicó, por su parte, que la Iglesia y el Estado tienen que buscar lo que los une y no lo que les separa. Entre esos valores, citó el cuidado de los más necesitados, la responsabilidad sobre la protección del medio ambiente, la aspiración a la justicia social y la defensa de la libertad y de la igualdad.

Igualdad de género dentro de la Iglesia

La ex vicepresidenta del Gobierno también reivindicó la igualdad de género dentro de la Iglesia y criticó que la mujer no pueda acceder al sacerdocio. «Esto impide que la mujer pueda acceder a los cargos de poder», señaló.

Ante esta «falta de igualdad» pidió que se «renueven los postulados de la Iglesia para acomodarse a los nuevos tiempos y acabar con la misoginia» dentro de la institución.