Miles de manifestantes participan en una manifestación sobre el cambio climático en Bruselas
Miles de manifestantes participan en una manifestación sobre el cambio climático en Bruselas - ABC

Cumbre del Clima de Katowice: hora de aclarar las reglas en la reducción de emisiones

Casi 200 países se reúnen en Polonia para consensuar cómo aplicar el Acuerdo de París, entre reclamaciones para aumentar los objetivos planteados

Madrid Actualizado: Guardar
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Es la cumbre más importante en la lucha contra el cambio climático después de la celebrada en París, en 2015. Ese año casi 200 países se comprometieron a que el calentamiento global no superase los 2ºC sobre la época preindustrial. Ahora, en la Cumbre del Clima de Katowice (COP24) que se desarrolla hasta el 14 de diciembre, sus integrantes deben definir las reglas del juego: un marco común para medir, revisar y comparar dónde está el planeta en la lucha contra las emisiones de gases de efecto invernadero, antes de que el acuerdo entre en vigor en 2020. Todo ello, los llamamientos a aumentar los objetivos se multiplican. Según clama la comunidad científica, los actuales son insuficientes.

El debate no se presenta fácil. El llamado «libro de reglas» debe cerrarse este año y aborda las cuestiones más espinosas del Acuerdo de París, además de la financiación. Pero desde 2015, el escenario geopolítico ha cambiado. El presidente de EE.UU., Donald Trump, mantiene firme su rechazo al pacto, aunque está obligado a seguir en las negociaciones hasta 2020. Brasil, con nuevo presidente electo, ya ha retirado la candidatura del país a presidir la siguiente Cumbre del Clima. Incluso dentro de Europa, llamada a liderar el movimiento climático, existen dos bloques diferenciados entre los países que abogan por elevar los objetivos y los que son más conservadores.

El primer reto es articular el mecanismo de control que verifique a partir de 2020 si los Estados cumplen con sus compromisos de reducción de emisiones. «No tenemos margen para retrasar ninguna de las decisiones, porque pondría en riesgo la credibilidad del acuerdo», resumió hace unos días la directora general de la Oficina Española de Cambio Climático, Valvanera Ulargui, ante un grupo de periodistas. «Esta será una COP complicada», llegó a reconocer el comisario europeo de Energía y Acción por el Clima, Miguel Arias Cañete. «Lo más importante es que estemos de acuerdo con el libro de reglas», dijo. «Si no, París no estará operativo».

Aumentar objetivos

El acuerdo firmado en 2015 no imponía a los países una cifra concreta de reducción de emisiones, sino que les pedía presentar «su mayor esfuerzo». Durante la Cumbre de Katowice se hará balance de estos primeros objetivos. Sin embargo, este año la agencia medioambiental de la ONU y la comunidad científica han dejado claro que son insuficientes: se alcanzarían los 3º de calentamiento global en 2100. Para limitarlo a los 2º, el umbral fijado para evitar los efectos más extremos del clima, hoy los países de todo el mundo deberían triplicar sus esfuerzos en la lucha climática.

Por ello, a lo largo de estas dos semanas, se espera que haya diversos llamamientos a aumentar los objetivos nacionales, así como presiones para que se acelere el trabajo en los planes de salida de los combustibles fósiles. De hecho, la reunión debería servir como la primera oportunidad para que los gobiernos anuncien que irán más allá de lo que originalmente prometieron en París. Las conversaciones preparatorias, en cambio, han arrojado pocas esperanzas de que esto suceda a gran escala. Sí se prevé, al menos, el recordatorio de que en 2020 los países deben revisar sus compromisos de forma obligatoria, y el establecimiento de cómo y cuándo deben cumplir con ellos.

La sesión inaugural de la COP que se celebra hoy comienza a medio gas por su casi coincidencia con la reunión del G20 en Buenos Aires, que al menos ratificó la irreversibilidad del Acuerdo de París –salvo en el caso de EE.UU.–. A Katowice habían sido convocados los líderes de los países firmantes, pero habrá grandes ausencias como la de la canciller alemana Angela Merkel o el francés Emmanuel Macron; así como la de los presidentes de Rusia y Estados Unidos, Vladímir Putin y Donald Trump. La cita también comienza envuelta en la polémica: se celebra en un país en el que el 80% de su energía se produce con carbón, y la cumbre está patrocinada por el mayor productor polaco de ese combustible fósil.

Estrategia climática

Sí está previsto que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acuda hoy al frente de la delegación española y defienda la necesidad de que los países más desarrollados asuman compromisos «más ambiciosos» que los plasmados en el Acuerdo de París. De esta manera, España asiste alineada con los últimos planes de la Comisión Europea, que hace unos días presentó su estrategia climática a largo plazo para que contempla un escenario de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050.

La última gran cuestión a tratar será la financiación, ya que en el Acuerdo de París las naciones desarrolladas se comprometieron a ayudar a las naciones en desarrollo a reducir sus emisiones, así como en labores de adaptación y mitigación. Será uno de los principales escollos en la negociación, ya que los países industrializados deben tratar de cubrir el hueco dejado por EE.UU. El Acuerdo de París recogía la creación de un fondo de 100.000 millones de dólares anuales (88.300 millones de euros) a partir de 2020.