Clinica Vitaldent de la Ronda de Capuchinos, en Sevilla - J.M.SERRANO.

Funnydent y Vitaldent no serán los últimos, advierten los dentistas

Las cadenas dentales acumulan el 40% de las quejas, según el Consejo General de Odontólogos

MADRIDActualizado:

Al Consejo General de Dentistas de España, la institución que agrupa a todos los odontólogos, el pinchazo de la burbuja de franquicias dentales no le ha cogido por sorpresa. Los sucesivos presidentes del Consejo llevan años exigiendo más regulación para las cadenas dentales y una mayor protección de los clientes en caso de quiebra de las clínicas. Ninguna administración ha hecho nada, mientras las denuncias de mala práctica, fraude y apropiación indebida (al cobrar los tratamientos por adelantado) se acumulan en los colegios oficiales de dentistas, se lamentan.

Primero fue el cierre de nueve clínicas de «Funnydent» que dejó a cientos de pacientes con tratamientos a medias en Madrid y Barcelona. En menos de un mes ha caído la cúpula de Vitaldent, un gigante con pies de barro con más de cuatrocientos clínicas dentro y fuera de España. «Y no me cabe ninguna duda de que si no se actúa, habrá nuevos escándalos dentales en el futuro. Funnydent y Vitaldent no serán los últimos», vaticina Óscar Castro, actual presidente del Consejo General de Dentistas.

Profesionales en prácticas

La organización que agrupa a los odontólogos reclama medidas que protejan a los pacientes en caso de quiebra de clínicas dentales y que estos puedan interrumpir el pago de las cuotas y condonar el crédito suscrito. También exigen más inspecciones de trabajo para evitar relaciones laborales irregulares e impedir que las historias clínicas de los pacientes estén en manos de personal no facultativo.

Los dentistas que trabajan en clínicas franquiciadas son las primeras víctimas, con sueldos que a veces no llegan a los 600 euros mensuales y sin experiencia profesional. «Tenemos denuncias de clientes que han sido tratados por odontólogos en prácticas y no habían sido advertidos», advierte el presidente de los dentistas.

El modelo de franquicias no gusta a los colegios profesionales. «No es un problema de corporativismo. Estos centros son los que acumulan más denuncias de pacientes y suelen tener al frente a empresarios que no son odontólogos y solo buscan un beneficio económico rápido sin pensar en la salud de los pacientes», argumenta Prado. Las cifras que maneja el Consejo indican que el 40 por ciento de las quejas afectan a profesionales que trabajan en franquicias tipo Vitaldent. «Si se tiene en cuenta que hay 35.000 dentistas colegiados en España y solo 5.000 trabajan en consultadas franquiciadas, está claro que la desproporción de quejas de este colectivo es muy alta».

¿Implantes a 250 euros?

Al final, los tratamientos tampoco son tan beneficiosos para el cliente. Bajo el gancho de «implantes a 250 euros» se puede esconder una letra pequeña y muchos asteriscos que le obliguen a pagar mucho más de lo presupuestado. «Yo he visto casos de pacientes a los que les presupuestaban y cobraban 8 implantes y solo les ponían dos. O, al contrario, más implantes de los que realmente se necesitaban», relata Ramón Soto-Yarritu, expresidente del Colegio Profesional de Odontólogos de Madrid y uno de los presidentes más combativos contra la odontología «low cost».

Soto-Yarritu puede enumerar decenas de casos similares de mala práctica. «Implantes que han terminado alojados en la nariz o pacientes que han firmado por tratamientos fantasma». Esta última es una práctica frecuente también para engrosar el presupuesto. Recuerda el caso de un paciente que necesitaba un implante en el maxilar inferior y le presupuestaron un levantamiento de seno «¡que está en el maxilar superior!. Se aprovechan que el paciente se pierde en terminología técnica, paga y no protesta».