La ciencia como solución

Hay muchas amenazas emergentes, a nivel global o más localizado

César Nombela Cano
MadridActualizado:

La Ciencia nos permite narrar la situación del mundo en el que vivimos, describir con precisión muchos de los problemas y amenazas que nos afectan. Pero la pregunta fundamental es hasta qué punto nos aporta la herramienta para afrontarlos. La revista Science se refiere esta misma semana a lo que suponen los océanos, como ámbito de enorme envergadura, para el que la evidencia científica demuestra problemas de agotamiento por sobreexplotación de recursos o de contaminación por plásticos, incluso de acidificación por ser el mar un buen sumidero de dióxido de carbono. Sin duda hemos pasado de una mentalidad que consideraba los mares como algo tan inmenso que resultaba invulnerable, a pensar que el problema existe y se hace inmanejable por su envergadura.

Hay otras muchas amenazas emergentes, a nivel global o más localizado. En estos días se documenta cómo el metano, potente gas de efecto invernadero que repercute en cambio climático, se acumula de una forma acelerada en los últimos años en partes del mundo como el trópico norte. Avanza la resistencia a antimicrobianos en bacterias, con la extensión de nuevos y potentes bloques de genes (plásmidos) que comportan altos niveles de resistencia a tetraciclinas en animales y en humanos. Los brotes infecciosos por agentes altamente peligrosos como el virus de la fiebre hemorrágica del ébola se cobran de nuevo cientos de vidas humanas.

La búsqueda de soluciones científicas a tanta amenaza constituye tanto un deber ético para investigadores y gestores de política científica. Pero también representa una oportunidad. La complejidad de los problemas ofrece ocasiones para avanzar en el conocimiento y en el desarrollo de tecnologías eficaces. La envergadura de los océanos incrementa la escala en la que producir soluciones. La inteligencia artificial, el manejo de datos masivos y otros procedimientos deben servir tanto para remediar la contaminación como para combatir la pobreza. En España somos especialmente ricos en problemas (desertización, deterioro del ambiente, etc.) como para aspirar a una ciencia y tecnología que esté a la altura de las necesidades.

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