Eva entrega al Papa el regalo y la nota de los presos de Castellón
Eva entrega al Papa el regalo y la nota de los presos de Castellón - ABC

De la cárcel a Francisco: «Estoy orgullosa de que el Papa tuviera nuestro regalo en la mano»

La periodista de Cope Eva Fernández entrega al Papa una misiva escrita por reclusas como la húngara Dori, interna en la prisión de Castellón

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Dori es húngara y tiene 30 años. Su vida en España no ha sido precisamente un camino de rosas. Fue víctima de trata, de la violencia machista, pero acabó en la cárcel por un delito de robo.

Junto a sus compañeras y compañeros reclusos del Centro Penitenciario de Castellón de la Plana, Dori escribió hace unas semanas una carta al Papa Francisco en el que le pedían que los fuera a visitar a la prisión, ya que ellos no podían salir de allí. La nota fue entregada al Santo Padre por la periodista Eva Fernández de la cadena Cope, durante el vuelo de Francisco a Marruecos el pasado 30 de marzo.

Junto a la misiva, le enviaron un dibujo con la frase «no tardes, te esperamos» y un presente muy especial, una botella de plástico con un barquito en su interior fruto del trabajo de reciclaje de la escuela que funciona dentro de la cárcel.

«Estoy orgullosa de que el Papa tuviera nuestro regalo en la mano», asegura Dori, que ahora esta en libertad. De la emoción, enseguida llamó a su madre a Hungría para contarle la noticia. «Mi madre se alegró muchísimo. No se lo podía creer pero me dijo que era una pena que solo haga cosas buenas cuando estoy en prisión», señala esta joven que sueña con estudiar Bellas Artes pese a que probablemente volverá a prisión debido a que tiene varias causas pendientes con la justicia.

Para el responsable de la escuela de este centro penitenciario, Francisco Bou, la posibilidad de haber podido hacer llegar al Santo Padre una pieza realizada por los presos lo llena de satisfacción. «La guardábamos en la sala de profesores desde hace cuatro años porque me pareció muy significativa sobre la contaminación de plásticos que sufren nuestros océanos. Ha terminado en las mejores manos».