Una mujer embarazada en una foto de archivo
Una mujer embarazada en una foto de archivo - ABC

Alabama aprueba una ley antiaborto que desafía su legalidad en Estados Unidos

El proyecto es el más restrictivo de los tramitados hasta la fecha en el país. Para quien la incumpla establece penas de prisión de hasta 99 años

WashingtonActualizado:

El senado del estado norteamericano de Alabama (4,8 millones de habitantes) aprobó el martes por la noche una ley que ilegaliza todos los casos de aborto, incluidos los supuestos como la violación o el incesto. La gobernadora del estado, la republicana Kay Ivey, aún debe ratificarla. Esta nueva ley vulnera la jurisprudencia del Tribunal Supremo, sobre todo el fallo de 1973 conocido comúnmente como «Roe v. Wade», que legalizó el aborto hasta «que el feto sea viable». Hasta ahora se dejó a cada estado que decidiera cuándo era viable el feto, y eso dio pie a leyes más o menos restrictivas.

La intención de los legisladores del estado de Alamaba (ambas cámaras tienen una sólida mayoría republicana de más del 70%) es que la ley acabe en los tribunales para así apelar hasta la más alta instancia judicial. De ese modo, prevén que el Supremo revoque su propio fallo de 1973, algo que no es descabellado, pues lo ha hecho en otros asuntos como la esclavitud o la segregación racial en ocasiones anteriores. Los llamados grupos pro vida creen que hoy cuentan en el Supremo con una mayoría conservadora suficientemente fuerte como para poder ilegalizar todos los supuestos de aborto.

La nueva ley de Alabama, una de las más restrictivas que se han aprobado en EE.UU., impide cualquier interrupción del embarazo desde la concepción, con la única excepción de riesgo grave para la vida de la madre. Para quienes violen la ley establece penas de prisión de hasta 99 años, aunque las más comunes serían de 10 años más inhabilitación. La cámara baja de Alabama aprobó la ley el mes pasado y ha sido ratificada esta semana en el Senado.

Los dos jueces del Supremo nombrados por Donald Trump (Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh, ambos conservadores) han expresado a lo largo de su dilatada carrera judicial un profundo escepticismo sobre el actual marco legal del aborto en EE.UU., que consideran demasiado permisivo y poco ético. Ahora, los republicanos confían en que una corte de nueve jueces mayoritariamente conservadores anule de una vez por todas una decisión que consideran contraria a los valores cristianos con los que se fundó EE.UU.

«Declaración de guerra contra las mujeres»

La ley, y la estrategia que subyace tras ella, ha provocado una profunda indignación en el partido Demócrata. Las tres principales candidatas a la presidencia en el proceso de primarias presidenciales han criticado duramente su aprobación. La senadora neoyorquina Kirsten Gillibrand la ha calificado de «declaración de guerra contra las mujeres». Su contrincante Elizabeth Warren, de Massachusetts, ha tildado la ley de «extraordinariamente cruel». Una tercera senadora, Kamala Harris, de California, ha acusado a los republicanos de Alabama de «criminalizar a los médicos que simplemente hacen su trabajo».

Más lejos fue la senadora demócrata de Alabama Linda Coleman-Madison, que propuso —sarcásticamente— que los demócratas propongan «una ley de castración» a los hombres para prevenir definitivamente los embarazos. «Todos ustedes nacieron de una mujer, ¿no se les pegó nada de ella?», repuntó retóricamente a los senadores republicanos.

Los conservadores, sin embargo, han respondido con sus propios argumentos. Según dice el senador de Alabama Clyde Chambliss en un correo electrónico, «Roe v. Wade [el fallo que legalizó el aborto] ha acabado con las vidas de millones de niños inocentes. Ese es un daño, infligido durante décadas, que ya no podemos deshacer. Lo que sí podemos hacer es salvar las vidas de esos que aún no han nacido en el futuro con una ley como esta».