Un grupo de jóvenes, durante uno de los talleres en la Fundación
Un grupo de jóvenes, durante uno de los talleres en la Fundación - FUNDACIÓN VALSÉ
EL ALMA DEL FUTURO

Otra oportunidad de mirar hacia delante

La Fundación Valsé, apoyada por Obra Social «la Caixa» apoya a jóvenes que tuvieron que dejar de estudiar para ayudar a sus familias

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A juzgar por los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), nuestro riesgo de pobreza guarda una estrecha relación con el nivel formativo alcanzado. Abrirse paso en el mercado laboral es complejo, máxime si la ausencia de estudios básicos merma las posibilidades a la hora de competir en el mercado laboral con candidatos mejor formados.

La Fundación Valsé, de las hijas de Mª Auxiliadora, puso en marcha en 2012 un programa de ayuda dirigido a jóvenes que, debido a su situación personal, no han logrado la formación necesaria para competir en condiciones óptimas por un puesto de trabajo. El Proyecto Sociolaboral Emprende, impulsado por Obra Social «la Caixa», ha conseguido ayudar a muchos madrileños a encontrar una alternativa en un momento en que su futuro parecía antojarse complicado.

Como explica Lucía Alonso, coordinadora del Proyecto, «el programa consiste, sobre todo, en fomentar en los jóvenes la esperanza y la confianza en ellos mismos. Todos tuvieron que abandonar sus estudios por motivos familiares o personales y, por ello, suelen carecer de expectativas y motivación para trabajar o continuar su formación académica».

Entre los problemas que este colectivo muestra se encuentran, junto a la falta de posibilidades y de recursos, otros como la baja tolerancia a la frustración o la escasez de hábitos. «Muchos de ellos solo quieren comenzar a trabajar ya, pues sus familias necesitan los recursos económicos», relata la educadora.

En el Proyecto Emprende estos jóvenes en riesgo de exclusión aprenden desde a utilizar un ordenador a acostumbrarse a seguir las normas y valores necesarios para una ciudadanía responsable. Aunque hay quien acaba abandonando el programa por el esfuerzo que este conlleva, «la mayoría de quienes participan persisten en el empeño, consiguiendo buenos resultados», recalca Lucía Alonso.

«Fieles al Carisma Salesiano, acogemos a todos estos chicos para ayudarles en todo lo que podamos. Es entonces cuando comienzan a sentirse comprendidos y valorados, y no sólo aprenden a trabajar, sino que también encuentran un lugar de acogida al que acudir para afrontar sus problemas diarios».