Imagen de olivos muertos por la bacteria Xylella fastidiosa
Imagen de olivos muertos por la bacteria Xylella fastidiosa - BLANCA LANDA

El «ébola del olivar» amenaza a España

Una bacteria endémica de América, la Xylella fastidiosa, arrasa los cultivos del sur de Italia y mantiene en vilo a los agricultores españoles

alejandro carra
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Los científicos que la descubrieron la llamaron Xylella fastidiosapor la dificultad para su cultivo en laboratorio. Pero se quedaron cortos. Endémica del continente americano, donde lleva 150 años trayendo de cabeza a los viticultores californianos, a los cafeteros y a los cultivadores de frutales, esta bacteria ha conseguido cruzar el Atlántico y propagarse a toda velocidad por el sur de Italia, donde está arrasando literalmente los olivares de Lecce, de Taranto y de Brindisi.

La Xylella fastidiosa no tiene cura, ataca al xilema del árbol (los vasos por los que circula la savia) y lo seca en un tiempo récord. Es «el Ébola del olivar». Y esto no es una expresión periodística, es la definición que le ha dado Blanca Landa, investigadora del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC y una de las máximas autoridades científicas en nuestro país en esta criatura que amenaza el cultivo estrella del sur de España.

«El brote italiano es muy virulento. Se trata de una cepa próxima a las del café y los cítricos que en esta ocasión ha encontrado a su huésped perfecto. Su virulencia con los olivos es inédita. No perdona. Cuando fuimos a Italia hubo agricultores que se nos echaban a llorar. Nos decían que habían cuidado más a sus olivos que a sus hijos. Y ahora los veían secarse irremediablemente. Es rapidísima. En apenas un año acaba con una plantación entera», relata Landa a ABC.

Difícil de combatir

Josep M. Riba, biólogo y especialista en fitopatología ornamental, añade que «se trata de una bacteriosis -una enfermedad, no una plaga- que se trasmite a través de insectos picadores-chupadores que se alimentan de la planta. Se requieren aplicaciones de antibióticos para combatirla, pero al no poder utilizarse en agricultura en la UE, no hay otra solución que la destrucción de la planta afectada. Para empeorarlo, la Xylella ataca a mas de 100 especies distintas de plantas, y entre ellas están, por su gran importancia agrícola, el olivo, los cítricos, la viña, y muchos frutales», concluye Riba.

La peligrosidad de esta subespecie obligaba a una actuación fulminante. Pero las cosas de palacio, siempre van despacio. Tanto que hasta este pasado miércoles, el Parlamento Europeo no aprobó una resolución pidiendo a la Comisión que se tomase en serio la amenaza de esta bacteria patógena. Ester Herranz, diputada popular española y miembro de la comisión de agricultura que ha promovido esta resolución, se queja de que el Ejecutivo comunitario haya reaccionado con muy poca intensidad desde 2013, cuando se tuvo conocimiento de la infección, hasta el pasado mes de abril, cuando empezaron las acciones dirigidas desde Bruselas.

La resolución pide que se considere «si es necesario» parar totalmente las importaciones agropecuarias de toda la zona de riesgo, en este caso Centroamérica, y que se dediquen fondos de los programas de innovación para tratar de encontrar remedios o formas de control para una epidemia que actualmente no los tiene. Para Herranz, «sería un fracaso muy grande para la Comisión que esta epidemia no se pudiera erradicar, porque está en peligro la mayor área de producción de aceite de oliva del mundo».

Faltan recursos

Pero, de momento, no hay fondos comunitarios. Blanca Landa lamenta que dos solicitudes de proyectos de su grupo de investigación -que colabora con los italianos para desarrollar protocolos rápidos de identificación- no se han considerado prioritarias y no han sido financiados. «La Xylella puede estar ya en España y haber pasado desapercibida. Entre las especies que usa como huésped están las adelfas. Y Andalucía está llena de carreteras con las medianas a rebosar de estas, a pocos metros de miles de hectáreas de olivares sin interrupción. Tiemblo de pensarlo. Sería imparable. Necesitamos tener preparado un sistema de detección masiva de la bacteria para que cuando dé la cara no haya que arrancar preventivamente miles de olivos».

El Ministerio de Agricultura ha elaborado un plan de acción dirigido a establecer un programa de vigilancia para detección precoz. «En caso de darse un positivo -dicen desde este departamento- la actuación vendría determinada por el programa de contingencia y erradicación y control que también forman parte del Plan». Pero a la Xylella hay que pararla fuera. Ricardo Serra es el presidente de ASAJA-Andalucía y vicepresidente del Comité de Organizaciones Agrarias de la UE. Y su advertencia es tajante. «La UE debe tomar de una vez por todas conciencia del riesgo de las importaciones. Al puerto de Róterdam se le conoce como “el sumidero”, por lo que por allí entra. El riesgo constante al que estamos sometidos por la importación de productos de países sin control es una temeridad. Vivimos pendientes de que la Xylella llegue a zonas como Jaén, donde sería imposible de aislar. El desastre social sería inimaginable».