Concentración de protesta en un instituto de Córdoba tras la agresión a un profesor
Concentración de protesta en un instituto de Córdoba tras la agresión a un profesor - rafael carmona
educación

Los profesores denuncian su pérdida de autoridad ante los alumnos

Aseguran que la falta de apoyo de la Administración y de los propios padres les hace muy difícil mantener el orden en las aulas

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Los dramáticos sucesos del Instituto Joan Fuster de Barcelona han reabierto el debate sobre si la pérdida de autoridad de los docentes trae implícita un aumento de la violencia en las aulas. Al margen de hechos excepcionales, la realidad es que, según el informe del Defensor del Profesor del sindicato independiente Anpe, en el curso 2013-2014, las denuncias de agresiones de alumnos a profesores se han incrementado un 1% respecto del anterior.

La defensora del profesor, Inmaculada Suárez, reconoce que «aunque lo de Barcelona es un caso aislado, sí que es verdad que la pérdida de autoridad del profesor tiene que ver con la creciente dificultad para mantener el orden en las clases de los colegios españoles. La falta de respeto que se vive en las aulas es cada vez más generalizada». Hoy por hoy, dice Suárez, «el alumno no admite que el profesor le pueda llamar la atención».

Aunque muy llamativas, las agresiones de los alumnos a los profesores suponen solo el 7% de los incidentes. Más preocupantes son esas faltas de respeto, que alcanzan el 27% de los incidentes, y que según Suárez «generan un gran estrés al docente»; sobre todo, dice, «cuando este no se ve apoyado ni por la dirección del centro ni por la inspección, que no quieren problemas. En teoría, tenemos leyes que dotan de autoridad al profesor, pero en la práctica no se cumplen».

Padres más agresivos

Pero los alumnos no son los peores. Asombrosamente el mayor número de agresiones a los profesores corresponde a los padres (28%). «Ven al profesor como un enemigo, no como un colaborador. Quieren ser amigos de sus hijos, no sus padres, y no se dan cuenta de que desautorizar al profesor acaba volviéndose contra ellos. Necesitamos una reflexión colectiva como sociedad», afirma Suárez.

Con esta necesidad de plantearnos qué educación queremos para nuestros hijos, coincide María Antonia Casanova, profesora de la Universidad Camilo José Cela y Directora de Formación del Instituto Superior de Promoción Educativa de Madrid. «El problema de la violencia en las aulas, que afortunadamente no está en absoluto generalizado, desborda el ámbito escolar. Los padres también han perdido autoridad porque quieren dárselo todo hecho a sus hijos y con eso solo se consiguen personas inmaduras. El niño pide límites y pautas. El ser todos colegas no funciona», dice Casanova, que descarta que la solución tenga que venir de más legislación.

«No hacen falta más normas, ya tenemos la Lomce, los planes de convivencia, de diversidad, consejos escolares... Lo que necesitamos es una educación integral, aprender a vivir juntos», concluye.