Un trabajador toma la temperatura a un estudiante usando un termómetro láser en una escuela
Un trabajador toma la temperatura a un estudiante usando un termómetro láser en una escuela - reuters
Epidemia de ébola

¿Por qué se confunde la malaria con el ébola?

Ambas enfermedades tienen síntomas comunes y comparten el mismo origen. Sin embargo, la malaria es más frecuente y tiene más posibilidades de contagio

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La malaria que es una de las enfermedades más frecuentes en África. La transmisión es por la picadura de un mosquito infectado, el «Anopheles» que transmite el parásito denominado «Plasmodium». El mosquito que transmite el parásito es la hembra, que busca sangre, mientras que el macho opta por las plantas.

En el organismo humano, los parásitos se multiplican en el hígado y después infectan los glóbulos rojos. Entre los síntomas del paludismo destacan la fiebre, las cefaleas y los vómitos, que generalmente aparecen 10 a 15 días después de la picadura del mosquito.

Es decir, comparte síntomas con el ébola. Este virus, más letal pero que afecta a menos gente, se introduce en la población humana por contacto estrecho con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de animales infectados (chimpancés, gorilas, murciélagos frugívoros, monos, antílopes y puercoespines infectados)

Posteriormente, el virus se propaga en la comunidad mediante la transmisión de persona a persona, por contacto directo con órganos, sangre, secreciones, u otros líquidos corporales de personas infectadas, o por contacto indirecto con materiales contaminados por dichos líquidos, señala la Organización Mundial de la Salud.

Fiebre alta y dolores musculares

«La malaria produce una cantidad de fiebre muy alta con tiritonas, dolor de cabeza y dolores músculares, es decir, síntomas parecidos al ébola», explica Fernando María Navarro Pellicer, especialista en enfermedades tropicales.

Pero el ébola y la malaria, no solo se confunden por tener síntomas comunes, sino también porque ambas tienen gran incidencia en África.

Más afectados por la malaria que por ébola

Sin embargo, el porcentaje de personas afectadas por la malaria es mucho mayor que el ébola y hay más posibilidad de contagio. La epidemia de ébola de este año ha causado 4.555 muertes, según datos de la OMS. En 2012, el paludismo causó cerca de 627 000 muertes (con un margen de incertidumbre que oscila entre 473 000 y 789 000), sobre todo en niños africanos.

«El 90% de la población ha tenido contacto en alguna ocasión con la malaria, aunque hay personas más resistentes que otras. Cuando se realizan tratamientos preventivos la enfermedad se pasa de forma subclínica, es decir, no afecta. Hay mucha gente que convive con la malaria, que es portadora del parásito y cuando un mosquito les pica transporta el virus y al picar a otra persona, esta también contrae la enfermedad», explica Pellicer.

Para combatir la malaria se suele administrar quinina y vacunas experimentales. Es necesario luchar con el parásito pero también con el vector, es decir, el mosquito usando mosquiteras, repelente, ropa adecuada que cubra las piernas y los brazos, así como evitar el estancamiento de agua para que no se crie el mosquito.

Menor productividad

La malaria puede producir afectación cerebral y la muerte. Afecta a niños, a mujeres embarazadas. «Además, tiene repercusion económica porque afecta a mucha mas gente y tiene efectos sobre la productividad, ya que las personas que enferman se sienten muy cansadas, como si la enfermedad se hiciera crónica», concluye Pellicer.

En el caso del ébola, una vez superada la enfermedad, se puede hacer vida normal y la persona ya no puede contagiar. Solo hay que utilizar protección al mantener relaciones sexuales, puesto que una vez curado el paciente, el virus puede permanecer en sangre hasta siete semanas después de la recuperación clínica, señala la OMS.