La JMJ se queda en Copacabana
La Vigilia y la misa de clausura, se celebrarán finalmente en la playa de Copacabana - EFE

La JMJ se queda en Copacabana

La lluvia impide que los actos del fin de semana se celebren en el Campus Fidei, en Guaratiba, como estaba previsto

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El Papa Francisco le rezó a Santa Clara y su petición fue atendida. Después de varios días de lluvia, el viernes amaneció por fin con los primeros rayos de sol. Pero el mal tiempo ya había hecho estragos en el Campus Fidei, en Guaratiba, una zona verde a 70 kilómetros al suroeste del centro de Río de Janeiro. Allí estaba previsto que se celebrasen dos de los actos centrales de la JMJ, la vigilia de hoy y la misa de clausura, el domingo.

Las lluvias convirtieron la explanada en un barrizal y pese a que los organizadores han tratado de bombear el agua, el terreno sigue inundado lo que hace imposible recibir a dos millones de personas. Tras el imprevisto, el alcalde de Río, Eduardo Paes, confirmó ayer que ambas ceremonias se celebrarán en Copacabana, «una opción que había sido considerada en caso que surgiesen problemas».

La novedad alteró la logística de la ciudad y perjudicó a los peregrinos que se hospedan en Guaratiba. Los vecinos de Copacabana tampoco están muy felices con la noticia. Con los eventos de la JMJ concentrados en el barrio, muchos tienen dificultades para volver a casa y enfrentan a diario gigantescos atascos y congestión en el transporte público.

El barrio, que ya recibió la misa de bienvenida, la fiesta de acogida al Papa y el Vía Crucis, recibirá también la vigilia y la misa de clausura. En total, cinco grandes eventos con un millón de personas cada uno, durante cinco días. «Estamos aislados desde que el evento comenzó. Muchas veces hay que salir del barrio andando», se quejan los vecinos. En Guaratiba, en cambio, ya calculan las pérdidas. «Le pido comprensión a la población. Sabemos los problemas que esto crea a los habitantes de Copacabana, pero les daremos toda la atención para disminuir el impacto», pidió ayer el alcalde, quien admitió «errores» en la organización y dijo que «la nota estaría más cerca de cero que de diez».

La JMJ llega hoy a su ecuador. El Santo Padre arrancará la jornada con una misa en la catedral metropolitana de Río en la que dirigirá un mensaje a los suyos:obispos, sacerdotes, religiosas y seminaristas. Luego tocará el turno a la comunidad política con la que se reunirá en el Teatro Municipal.

Es probable que el Papa haga un llamamiento a la responsabilidad en un continente en el que la diferencia entre ricos y pobres es escandalosa. Ya lo hizo durante su visita a la favela de Varginha, cuando pidió a quienes tienen más recursos y a los poderes públicos «que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario» y a no permanecer «indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo».

Una JMJ seguida desde España

Tras el almuerzo con los obispos y cardenales del país, en la residencia de Sumaré, el Pontífice pondrá camino por penúltima vez al paseo marítimo de Copacabana para celebrar la vigilia. Al otro lado de la playa carioca, miles de peregrinos seguirán este encuentro del Papa con los jóvenes a través de pantallas gigantes, que se colocarán en Barcelona, Santiago de Compostela, el Rocío y Almodóvar del Campo (Ciudad Real), la tierra que vio nacer a San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia.

Estas cuatro vigilias a más de 10.000 kilómetros de Copacabana contarán con diversas actividades para hacer más amena la noche en la que los jóvenes esperan durmiendo al raso la gran misa de clausura de la JMJ el domingo a primera hora de la mañana.