Shoukhrat Mitalipov: «Nuestro trabajo no es un fraude, ha sido sólo un simple error»
El investigador Shoukhrat Mitalipov, en los jardines de la Fundación Ramón Areces de Madrid, la semana pasada - ISABEL PERMUY

Shoukhrat Mitalipov: «Nuestro trabajo no es un fraude, ha sido sólo un simple error»

Es el científico de moda, el autor de las primeras células embrionarias humanas por clonación. Su investigación despierta recelos y muchas dudas

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Recién llegado de España, donde acaba de participar en un encuentro sobre enfermedades mitocondriales organizado por la Fundación Ramón Areces, Shoukhrat Mitalipov, se ha visto sorprendido por miles de mensajes que demandaban más información sobre posibles errores en su último trabajo. Esa investigación, publicada en «Cell», daba el pistoletazo de salida a la clonación terapéutica. Pero al día siguiente de su publicación aparecieron las primeras dudas que hacían temer un escándalo similar al del coreano Hwang Woo Suk, el investigador que aseguró ser el primero en haber clonado un embrión humano.

La trayectoria de Mitalipov es bastante distinta a la del científico coreano; Mitalipov es el padre de Roku y Hex, los primeros «monos quiméricos» creados a partir de una mezcla embrionaria de seis primates, y su equipo también fue el primero en desarrollar embriones humanos de cinco días de edad con genes de tres padres, lo que supone una gran avance para el tratamiento de las enfermedades mitocondriales.

-Le recriminan errores en su trabajo. ¿Qué tiene que decir sobre ello?

-Se refieren a pequeños errores en la identificación de algunas tablas e imágenes. Estamos trabajando para subsanarlos a través de un apéndice que se publicará en Cell.

-Dichos errores, ¿comprometen sus resultados?

-Estamos hablando de fallos puramente técnicos que no comprometen los resultados ni nuestras conclusiones: los resultados son reales, las líneas celulares son reales y todo es real. Este tipo de fallos ocurren; de hecho, no son infrecuentes en las revistas científicas. Pero lo que debe quedar claro es que nuestro trabajo no es un fraude, es sólo un simple error, no una manipulación de los resultados.

-¿Cree que sus resultados merecen tanto revuelo?

-No hay que olvidar que estamos hablando de un área de investigación en la que habido muchos ‘falsos éxitos’, algunos muy famosos, que aseguraban haber logrado lo que nosotros hemos conseguido. Pero lo que realmente ha convertido nuestro hallazgo en algo mediático es el posible uso de nuestra técnica, no para reprogramar células y fabricar células madre tal y como nosotros hemos propuesto, sino para generar clones humanos. Y eso a pesar que hemos reiterado que no es ese nuestro objetivo. Es cierto que hay otra vía para desarrollar células madre sin la necesidad de usar embriones, a partir de la reprogramación celular (Gurdon y Yamanaka recibieron el Premio Nobel de Medicina 2012 al demostrar que es posible programar células ya diferenciadas y devolverlas a un estado propio de las células pluripotentes, las famosas células madre pluripotentes inducidas o IPS), pero creemos que las aplicaciones terapéuticas de esta técnica están por determinar. Nuestro método fabrica células madre de mayor calidad y tiene más ventajas. Estamos ante una nueva fase en la investigación en la investigación en células madre.

-¿Clonación terapéutica, reproductiva, reprogramación…?

-Lo que hemos hecho nosotros no es clonar células. A partir de las células de la piel hemos conseguido multiplicarlas; de alguna manera ellas mismas se han clonado, pero nosotros no hemos hecho nada para que se clonen. Y lo más importante es que han cambiado su identidad: de células epiteliales han pasado a células madre embrionarias. Por eso siempre hablamos de reprogramación, y no de clonación. Además, desde hace años trabajamos con monos y hemos analizado estos embriones en nuestro modelo para ver si eran viables y, por razones que todavía desconocemos, no lo eran. Sabemos que podemos desarrollar células madre con facilidad, pero también que no es posible generar un bebé. Probablemente nuestro método no está diseñado para ello.

-¿Es el mismo método que condujo al nacimiento de la oveja Dolly?

-Básicamente la tecnología es la misma, pero probablemente hay pequeñas diferencias que los hace distintos. Ninguna de las dos técnicas nos permitirá generar embriones humanos viables.

-¿Van a seguir investigando para determinar si es posible generar embriones viables?

-No tenemos interés en investigar en clonación reproductiva. Estamos interesado en hacer ciencia con mayúsculas, que tenga beneficios clínicos sobre los pacientes. La medicina no necesita la clonación reproductiva, pero sí de nuestras investigaciones en reprogramación celular.

-¿No han fantaseado nunca con la posibilidad de la clonación reproductiva en humanos?

-Al principio éste era un aspecto que estaba en nuestras discusiones. El interés por la clonación reproductiva existe, es imposible negarlo, pero a nosotros siempre nos han interesado más las aplicaciones terapéuticas de las células madre.

-¿Se puede decir que estamos en la línea de salida de la terapia celular?

-La carrera ha empezado hace poco tiempo. Este es el primer gran paso en la creación de células madre. Pero no se pueden trasplantar directamente a un paciente; tenemos que cultivarlas en el laboratorio y, si necesitamos neuronas, crear neuronas. Hay mucho trabajo por hacer, como controlar su diferenciación para que sean células especializadas, pero al mismo tiempo seguras.

-¿Podría aventurar cuándo podrían estar estos tratamientos disponibles?

-Hablamos de 5 a 10 años, pero depende del tipo de enfermedad. No es lo mismo fabricar neuronas que células productoras de insulina, y tampoco trasplantarlas en el cerebro o el hígado. Cada enfermedad tendrá sus plazos. No hay que olvidar que la investigación en células madre comenzó en 1998, apenas hace 15 años, y todavía no hay tratamientos, mientras que la tecnología para programar células IPS es de 2004, hace solo 8 años, y no hay un solo estudio clínico.

-¿Cómo convencería a los que ponen reparos éticos a estas investigaciones?

-Cuando investigamos con células madre embrionarias, o aparece la palabra embrión, siempre se genera mucha controversia. La verdad es que habría que empezar explicando que es necesario hacer este tipo de investigaciones para conocer más sobre el desarrollo embrionario y cómo se puede usar dicha información para crear nuevos tratamientos. Es un paso necesario. Creo que cuando todo este conocimiento llegue a la clínica, y sirva para tratar y curar a los pacientes, estas dudas éticas desaparecerán.

-¿Está usted seguro?

-Sí. En cuanto se demuestra que son técnicas seguras y necesarias se despejarán todas las dudas. De otra manera nunca desarrollaremos tratamientos para algunas enfermedades muy necesitadas.