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YouTube: El hombre que creó un bosque con forma de corazón en memoria de su esposa fallecida

Tras la muerte de su compañera, plantó miles de robles para dedicarle un último gesto de amor, tal como muestra el vídeo de YouTube

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Existen pocas cosas más difíciles que decir adiós para siempre a un ser querido. El duelo es una cuestión íntima, que exige a cada persona encontrar su propia manera de sobrellevar el dolor y asumir la nueva situación. Algunos lo viven en soledad y silencio, otros optan por rendir un último homenaje al fallecido. Eso fue lo que decidió hacer un hombre llamado Winston Howes cuando su esposa Janet murió en 1995, después de más de tres décadas de matrimonio. El suyo fue un tributo espectacular, pero que ha permanecido oculto al gran público durante años.

El blog Guff recupera esta preciosa historia, que no salió a la luz hasta que Andy Collet, un piloto de globos aerostáticos, divisó un bosque con forma de corazón durante un recorrido aéreo por South Gloucestershire, Inglaterra. Enseguida sintió que detrás de aquello tenía que haber un bonito relato de amor. «Era lo más impresionante que jamás había visto desde el cielo. Un corazón perfecto escondido de la vista. Desde tierra nunca podrías imaginar que está ahí», explica Collet.

La difusión de las fotografías tomadas por el piloto facilitó la tarea de resolver el misterio. Pronto se contaban por cientos los curiosos que ansiaban conocer la identidad de los protagonistas del romance. No tardó en aparecer el nombre de Winston Howes, un sencillo granjero de la zona. Su magnífica obra se había hecho famosa 17 años después de que un ramalazo de inspiración le animase a llevarla a cabo. «Pensé que era una buena idea y planté miles de robles», comentó al ser 'descubierto' por los medios de comunicación.

Sólo es posible alcanzar el centro del corazón recorriendo una pequeña pista que conduce hasta su punta. En el interior de la forma, Winston decidió plantar narcisos. «Florecen en primavera y la imagen es muy bella», presume. Su obra apunta directamente hacia Wotton Hill, el lugar donde nació su amada Janet. El granjero no dejó ni un solo detalle al azar. El bosquecillo se ha convertido para él en una especie de santuario, un rincón en el que refugiarse y recordar a su esposa, que murió con 50 años víctima de una insuficiencia cardíaca.

La historia de los Howes nos recuerda otros grandes gestos de amor que hemos compartido en esta misma sección. Igual de impresionante fue lo que hizo el señor Kuroki, el hombre que plantó miles de flores para que las oliera su esposa ciega. Cuando un vínculo es tan fuerte se percibe con apenas mirar a los amantes, tal como demostró en su día Howard, un anciano de 92 años que cantó «You’ll Never Know» para decir adiós al amor de su vida.