Las técnicas son curiosas, pero no por ello menos efectivas
Las técnicas son curiosas, pero no por ello menos efectivas - ABC

«Amor extremo» y otras curiosas técnicas de «lavado de cerebro» ideadas desde la Guerra de Corea

Desde hacer que el prisionero se critique a sí mismo para que vea sus fallos, hasta obligarle a cantar para que acepte ideas que no le gustan

MadridActualizado:

Desde que el término fue inventado por el periodista Edward Hunter durante la Guerra de Corea, hablar de «lavar cerebros» evoca irremediablemente a servicios de espionaje como la CIA o, retrayéndonos más en el tiempo, la Gestapo.

Sin embargo, y a pesar de que es cierto que estos grupos utilizaron dichas técnicas, también es una realidad que el uso de la psicología para hacer que una opinión cambie es habitual en nuestro día a día.

Al menos, así lo afirma la psicóloga Margaret Singer, quien es partidaria de que, solo en EEUU, 2,5 millones de personas usan estas estrategias. Por ello, el portal ListVerse ha recopilado en las últimas horas las formas más curiosas de lavar el cerebro a lo largo de la historia.

1-Cantar

¿Parece absurdo, verdad? Pues no. En palabras de los psicólogos Linda Dubrow-Marshall y Steve Eichel la repetición de cantos es útil para inducir cierto estado de hipnosis en las personas y lograr que cambien su forma de pensar. Concretamente, los mantras hacen que la nueva información se reciba de forma menos invasiva y penetre mejor en nuestro cerebro.

Estos psicólogos ponen como ejemplo algunas sectas en las que se repiten constantemente cánticos para lograr que sus seguidores sean más maleables. «Las lecturas contínuas, el canto y la repetición son empleados por los cultos para alterar la conciencia. Son una herramienta utilizada por los líderes que erosionan la capacidad de pensamiento crítico», explican.

Además de repercutir en nuestro cerebro de la forma anteriormente explicada, el canto también reduce la frecuencia cardíaca, nos relaja y provoca una sensación positiva en nuestro cuerpo. Cuando estos buenos efectos se asocian con algo concreto (por ejemplo, una idea trasmitida a través de la canción) solemos aceptarlo sin oponer tanta resistencia mental.

2-La dependencia y el miedo

Es la forma más clásica, pero no por ello menos efectiva. A día de hoy es utilizada por la CIA y consiste, simplemente, en generar miedo en una persona y que entienda que la única forma de escapar de él es hacer lo que quiera su captor.

En palabras de este portal, un ejemplo claro de lo efectivo que es este método se pudo ver en 1974, cuando el Ejército Simbionés de Liberación raptó a Patty Hearst, la herdera del imperio mediático de su abuelo, William Randolph Hearst.

Tras ser secuestrada y sufrir todo tipo de abusos sexuales, Patty se vio sometida a los deseos de los terroristas y padeció el que, a posteriori, sería conocido como « Síndrome de Estocolmo». Posteriormente, esta mujer se convirtió en una ladrona de bancos y entró a formar parte de este grupo terrorista. Fue condenada a prisión.

3-Sesiones de autocrítica

Durante la Guerra de Corea, los soldados estadounidenses capturados fueron sometidos a unas curiosas sesiones de «crítica y autocrítica» en las que se les obligó a cargar verbalmente contra sus compañeros, hablar de los defectos que creían que tenían y denunciar las partes más negativas del capitalismo.

En principio esta técnica les pareció algo infantil pero, con el tiempo, empezaron a dudar de sí mismos, de sus aptitudes para la guerra y de la validez de Estados Unidos como potencia mundial.

Con todo, y a pesar de los éxitos parciales, esta técnica no fue tan eficaz como le hubiera gustado a los captores. Tras la contienda, sólo 23 prisioneros se negaron a ser repatriados. Por ello, rápidamente se eliminó esta forma de lavar el cerebro a los extranjeros, aunque los chinos continuaron usando prácticas similares a nivel nacional.

4-Bombardeo de amor

¿Cómo puede ser el amor algo negativo? Pues sí. Algunos psicólogos como Edgar Schein son partidarios de que las demostraciones de atención extremas y el afecto generan en aquel que las recibe un sentimiento de deuda que puede llevarle a hacer cosas con las que en un principio no está de acuerdo.

Margaret Singer es partidaria de que algunas sectas se basan en este sistema para encontrar nuevos miembros. Lo hacen sencillamente centrándose en las necesidades de gente que no ha recibido afecto nunca y, cuando llega el momento, piden «a cambio» de ello que este sujeto se una a ellos.