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Los ministros israelíes se rebelan contra Eurovisión: no envían su parte del presupuesto para la seguridad

La Oficina del Primer Ministro asume, tras la revuelta de los suyos, la seguridad y la financiación del evento, que vio interrumpida la construcción del escenario

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Una nueva crisis más rodea el festival de Eurovisión 2019. Si hasta ahora había sido la (no) participación de Ucrania en el certamen o el boicot alentado sobre todo desde Reino Unido, en esta ocasión, las alarmas sonaron más fuerte y el propio Netanyahu se ha visto obligado a intervenir para asegurar la celebración del evento en Tel Aviv, que acogerá la final el 18 de mayo. El pasado domingo, Zivit Davidovitch (supervisor ejecutivo del Festival este año) publicó un post en Facebook donde se contaba que las obras en el recinto del festival estaban paralizadas «debido a la huelga policial contra el evento». Más tarde se supo que fue el Ministerio de Seguridad Pública quien ordenó el cese de los trabajos al no haber recibidolos fondos previstos.

Fue hace una semana cuando la televisión pública israelí (KAN), la organización del festival (EBU) y el Gobierno decidieron que el presupuesto para controlar las obras del pabellón, 1,8 millones de euros, lo financiarían, a partes iguales, entre la televisión y los ministerios de Turismo, el de Seguridad Pública, el de Comunicaciones y el de Hacienda. Fue el departamento de Turismo quien se rebeló en primer lugar, al hacer público que «la seguridad no es su responsabilidad» y negarse a traspasar parte de su presupuesto. A ellos se les unió también su homólogo en Financias y en Comunicaciones, que se negaban a aportar la cifra que les correspondía. Las obras, al no llegar el presupuesto, se vieron paralizadas el lunes, y fue ahí donde se vio obligada a intervenir la Oficina del Primer Ministro, que se ofreció para suministrar los fondos, retomando así las obras.

Los propios representantes de la televisión pública criticaron la reacción de sus ministros. El CEO de KAN mandó una carta advirtiendo del «peligro real de que la corporación no pudiese completar los trabajos en la fecha requerida». Además, desde Europa, Jon Ola (supervisor del certamen) escribió al primer ministro israelí quejándose de que ya ha sido «bastante irritante que durante los pasados meses haya habido constantes discusiones sobre quién se encargaría de la seguridad en torno a Eurovisión» como para ahora encontrarse noticias relativas a la paralización de las obras. «Además, la UER tendrá que informar a las 41 delegaciones de esta situación. Como puede suponer, en vista de los eventos recientes en Tel Aviv, este ya es un tema delicado para las delegaciones. Esta nueva información solo generará más preocupaciones y preguntas sobre la idoneidad de las medidas de seguridad y protección implementadas en Israel para el Festival de Eurovisión», añadían.