La primera ministra británica, Theresa May, se emociona tras anunciar su dimisión el 24 de mayo de 2019
La primera ministra británica, Theresa May, se emociona tras anunciar su dimisión el 24 de mayo de 2019 - EFE
EDITORIAL ABC

Los «tories» pagan la factura del brexit

Actualizado:

La dimisión de la todavía primera ministra británica, Theresa May, como líder del Partido Conservador constituye la constatación evidente del fracaso con que el Reino Unido ha tramitado la calamitosa decisión de abandonar la Unión Europea. Después de tres años de vacilaciones y titubeos en las negociaciones con Bruselas, y consumidas ya dos prórrogas de la fecha de desconexión que ella misma señaló, May arroja la toalla sin haber podido lograr el objetivo que se había marcado, lo que deja un panorama político mucho más complicado que el que había cuando llegó al poder, por imposible que hubiera parecido entonces.

Víctima de su tradicional miopía sobre Europa, es posible que el Partido Conservador británico no sobreviva a la tormenta política que él mismo creó. Cualquiera que sea el elegido para ocupar el puesto que deja May será alguien que contribuya a profundizar aún más la división entre sus diputados, por lo que se enfrentará a la misma situación que ha hecho caer a la primera ministra, que no pudo formar una mayoría suficiente para ninguna alternativa: ni para aprobar el acuerdo firmado con la UE, ni para dejar la Unión sin acuerdo ni para convocar un segundo referéndum. Lo más probable es que el nuevo inquilino del 10 de Downing Street no tenga más remedio que convocar elecciones antes de que termine la prórroga actual, el 1 de noviembre, para tratar de desatascar el panorama. Una vez que la Cámara de los Comunes haya advertido que no autorizará a ningún gobierno a que se retire de la UE dando un portazo, parece que no queda otra salida, aunque, vistos los resultados de las elecciones europeas, en las que perdieron dieciséis de los veinte escaños que tenían, las urnas podrían ser devastadoras para los tories.