Editorial ABC

Sánchez sigue la senda de Zapatero

Para ajustar el déficit, el Gobierno prefiere recortar alrededor de 3.000 millones de euros en inversiones, en lugar de reducir el gasto superfluo que acumula el sector público

Actualizado:

España ha realizado un gran sacrificio para reducir el enorme agujero fiscal que dejó en herencia Rodríguez Zapatero, próximo al 10 por ciento del PIB, hasta un nivel mucho más manejable, pero Pedro Sánchez amenaza con repetir los errores que cometió el PSOE en el pasado, ya que aumenta el gasto de forma irresponsable y descuida la consolidación presupuestaria. El déficit público cerró el pasado ejercicio en el 2,6 por ciento del PIB, tras bajar en casi 4.000 millones de euros, situándose así por debajo del límite del 3 por ciento que marca la normativa comunitaria por primera vez desde 2007, cuando estalló la crisis financiera. Sin embargo, dicha consecución se ve lastrada por el peligroso cambio de rumbo que está protagonizando este Gobierno. En primer lugar, porque Sánchez ha incumplido de forma deliberada el objetivo de déficit acordado inicialmente con Bruselas, fijado en el 2,2 por ciento, siendo el mayor desvío que se registra desde 2012, el fatídico año en que el Estado tuvo que acudir al rescate de las cajas de ahorros. Y, en segundo término, porque, lejos de corregir esta deriva, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, anunció ayer que pretenden repetir e incluso ampliar dicho incumplimiento, tras fijar en el 2 por ciento la meta de déficit para este año, muy por encima del 1,3 negociado con la Comisión Europea y validado por el Congreso. La razón de este incremento es la política de gasto emprendida por Sánchez desde su llegada al poder con el fin de comprar votos. El problema estriba en que el Gobierno gasta lo que no tiene, puesto que la ausencia de Presupuestos impide la puesta en marcha de nuevas subidas fiscales, de modo que la larga lista de prebendas aprobada en las últimas semanas por decreto ley carecerá del suficiente respaldo financiero, con el consiguiente aumento del déficit. En concreto, la propia Montero admitió que el agujero podría escalar este año hasta el 2,2 por ciento, con lo que, para alcanzar el objetivo del 2 por ciento, recortarán unos 3.000 millones de euros en inversiones, en lugar de reducir el gasto superfluo que acumula el sector público.

Y todo ello sin contar que, pese al descuadre que presenta la Seguridad Social, de más de 17.000 millones de euros, el PSOE apuesta en su programa electoral por ligar las pensiones al IPC de forma permanente y sin ningún plan alternativo para garantizar la sostenibilidad del sistema. Retrasar la eliminación del déficit constituye un grave error, especialmente en el actual contexto, donde la desaceleración del PIB y las turbulencias internacionales, sumadas a la perjudicial política económica del Gobierno, ponen en riesgo el crecimiento y la creación de empleo. España carece de margen de maniobra para afrontar nuevas dificultades, ya que la deuda pública ronda el 97 por ciento del PIB. Sánchez reproduce el modelo de Zapatero.