La moda de FaceApp

Ratones buscando el quesito

Hughes .
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La última pandemia de estupidez consiste, ya lo sabrán, en subir nuestra foto a internet para que una aplicación nos devuelva la imagen que tendremos de ancianos.

La tentación de verse, aunque sea hecho un carcamal, y la tentación aún mayor de que nos vean es tan irresistible que esto ha resultado un éxito mundial hasta que se ha ido reparando en que la aplicación, FaceApp, pertenece a un ruso. Solo el temor a que Putin pueda construir robots con nuestras caras y tomar Bruselas ha hecho que nos paremos a pensar en la manera absurda de dar nuestros datos, en este caso biométricos, a cambio de nada.

Aunque sí es a cambio de algo: del placer de verse. De

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