Susana Díaz
Susana Díaz - EP
EDITORIAL ABC

El PSOE andaluz saca las uñas

Conociendo los métodos de Pedro Sánchez no sería fácil que surja en Andalucía una versión propia del PSC, básicamente porque no hay nacionalistas a los que cortejar

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La nota que tomó Susana Díaz tras el Comité Federal en el que quedó laminado el PSOE andaluz en las listas electorales es una señal de alarma para Ferraz, una muestra inequívoca del malestar sembrado por Pedro Sánchez en Andalucía. A tanto ha llegado el daño que pesos pesados y dirigentes históricos del socialismo en esa Comunidad se han llegado a plantear la conveniencia de adoptar el «modelo catalán»: promover una organización socialista autónoma en Andalucía, similar a la que tienen los socialistas catalanes, con el fin de limitar la dependencia del rodillo de Sánchez.

En Cataluña, el PSOE como tal no existe, porque ha transferido su espacio ideológico al PSC, el cual ha hecho y deshecho a su antojo en las últimas décadas con dramáticas consecuencias para la estabilidad del país y de sí mismo. Fue un presidente socialista, Pasqual Maragall, quien impulsó la reforma soberanista del Estatuto y legitimó a un partido independentista como Esquerra Republicana dándole la vicepresidencia del Gobierno catalán. El PSC se ha librado siempre de cualquier reacción de la dirección federal del PSOE, a pesar de los malos resultados que lleva cosechando en los últimos años. Del 31 por ciento de votos que consiguió en 2003, con 42 escaños, pasó en 2017 al 13,81 por ciento, con 17 escaños. Y no fueron estos sus peores resultados.

Susana Díaz y su equipo eran el bastión de un PSOE básicamente de izquierdas y español, y estas señas de identidad encajan difícilmente en las prioridades de Pedro Sánchez, que ha sustituido la ideología por el populismo, y la nación, por el oportunismo. Las opciones de la izquierda que representa Díaz son sencillas: sucumbir al caudillismo de Sánchez o regenerar el socialismo con una iniciativa propia. El mensaje del secretario general del PSOE fue entendido a la perfección por el susanismo: Ferraz ha impuesto candidatos que «no conoce nadie» en el socialismo andaluz. De eso se trata, de despojar al PSOE más identificado con su papel constitucional de cualquier fortaleza en las próximas decisiones que tendrá que tomar su dirección federal.

Conociendo los métodos implacables de Sánchez no sería fácil que surja en Andalucía una versión propia del PSC, básicamente porque en Andalucía no hay nacionalistas a los que cortejar. Es una constante de los últimos años que allí donde hay un separatista, un extremista de izquierdas o un perseguidor del castellano, siempre aparece un socialista para legitimarlo e incorporarlo a un pacto que no solo no lo modera, sino que lo radicaliza aún más. No es de extrañar que este panorama asuste a Susana Díaz y a los suyos, porque es el que les ha costado el gobierno de Andalucía.