Imán de la mezquita de Ripoll
Imán de la mezquita de Ripoll - ABC
EDITORIAL

Nuevos retos contra el yihadismo

Mejorar la coordinación de los servicios de inteligencia occidentales con Marruecos y controlar la formación de los imanes, pilares de la lucha contra el terrorismo islámico

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Las reflexiones de Abdelhak Jiam, máximo responsable marroquí de la lucha antiterrorista, son especialmente oportunas cuando se cumple el primer aniversario de los atentados en Barcelona y Cambrills. En una entrevista concedida a la Agencia Efe, Jiam plantea dos grandes retos a los Gobiernos europeos y, por tanto, al español: mejorar la coordinación de los servicios de inteligencia occidentales con Marruecos y controlar la formación de los imanes que predican el islam. La cooperación entre España y el vecino del sur lleva años en máximos niveles de confianza y eficacia, según un diagnóstico compartido por ambas partes. Los dos países están amenazados por el terrorismo islamista y ambos se necesitan recíprocamente para prevenir atentados, vigilar a los sospechosos y desmantelar células yihadistas. Un ejemplo de esta cooperación fue, precisamente, la investigación de las autoridades marroquíes inmediatamente posterior a los atentados del 17-A en Barcelona y Cambrills. Rabat reclama que los servicios antiterroristas de su país puedan acceder a las bases policiales europeas, especialmente para hacer seguimientos de jóvenes en trance de radicalización. Es una petición que la UE debe valorar con cautela y desde la perspectiva doble de la confianza que hay que depositar en Marruecos, como primera línea de prevención del terrorismo en suelo europeo, y de la seguridad de que el posible acceso a esas bases de datos sólo se pone al servicio de la lucha antiterrorista. Además, Marruecos respira por la herida abierta con los servicios franceses de inteligencia, de los que se queja Jiam, lo cual es una situación nociva para el conjunto de la seguridad europea y debería repararse lo antes posible.

La segunda cuestión que plantea Marruecos pone el foco en una de las fuentes de radicalización de los jóvenes musulmanes en Europa, junto a internet. Quiénes son los imanes, qué formación tienen y quién los financia son preguntas que están conectadas con un sistema avanzado de prevención del terrorismo. No se pueden cerrar los ojos ante una realidad que se impone por sí sola. Aunque algún propagandista de tópicos lo llame islamofobia, no es más que pura responsabilidad con la seguridad de todos. Lo que plantea Marruecos está ya analizado por los servicios de inteligencia de todos los países occidentales: la figura del imán puede ser decisiva en procesos fulminantes y absolutamente clandestinos de radicalización, como sucedió con el imán de Ripoll y los terroristas del 17-A. Y no es lo mismo difundir interpretaciones del Corán asimilables a valores democráticos europeos que propagar, con dinero de monarquías del golfo Pérsico, la doctrina wahabí salafista que inspira a Al Qaida y a Daesh. Las decisiones al respecto no son fáciles, pero las democracias a veces tienen que defenderse con dureza.