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EDITORIAL ABC

Brexit: sin un plan creíble no hay prórroga

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Los aspavientos de la primera ministra británica Theresa May para gestionar la salida del Reino Unido de la UE no tienen parangón. El último ha sido la posibilidad de que el país participe en las elecciones europeas del próximo 26 de mayo, para obtener una nueva prórroga hasta el 30 de junio, mientras que el presidente del Consejo, Donald Tusk, le ha ofrecido un plazo flexible de hasta un año, para sosegar el ambiente y dar tiempo a los ciudadanos a replantearse la situación en vez de seguir de fracaso en fracaso en el Parlamento.

La propuesta de Tusk está cargada de buena intención: se supone que en un entorno de normalidad relativa, los británicos tendrían tiempo de sopesar alternativas, incluyendo la de un segundo referéndum y la revocación del Brexit. Sin embargo, si para ello han de participar en las elecciones europeas quienes se distinguen precisamente porque quieren compulsivamente abandonar la UE, corremos el riesgo de que las instituciones europeas se contagien de la crisis política británica. Para los elementos más importantes del futuro de Europa, como el nombramiento del próximo presidente de la Comisión o la aprobación de los presupuestos, podría ser muy controvertido y obligar a ejercicios de malabarismo jurídico.

Por ello es necesario que para conceder ese nuevo aplazamiento le exijan un plan de acción creíble con pasos concretos como unas elecciones o un segundo referéndum. Nadie en la UE quiere un Brexit sin acuerdo pero, por lo que hemos estado viendo, lo que May no ha logrado hasta ahora no lo logrará dentro de tres semanas ni dentro de tres meses si no es capaz de cambiar sus líneas rojas. Aunque le cueste el puesto.