Ernesto Agudo
EDITORIAL ABC

El agua es de todos

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Hay ciertas materias que, debido a su particular naturaleza, tienen que quedar al margen de la tradicional pugna política, puesto que son claves para el futuro del país, como es el caso del agua, cuya gestión a nivel nacional debería trascender el interés electoralista de cada partido para convertirse en una política de estado sustentada sobre un amplio y sólido consenso. De ahí la importancia del Foro del Agua celebrado ayer por ABC con motivo del 40 aniversario del trasvase Tajo-Segura, donde los representantes de las principales fuerzas políticas pusieron de manifiesto sus profundas diferencias, pero también su disposición a alcanzar un gran pacto nacional al margen de ideologías. El agua es de todos los españoles y, por tanto, ha de concebirse como un recurso común para garantizar tanto la cohesión social como la vertebración del territorio, superando así la triste e insolidaria visión localista en la que caen algunas comunidades autónomas. Las recurrentes sequías y la reducción hídrica que podría traer consigo el cambio climático son problemas que atañen al conjunto de España, más allá de una u otra región, de modo que es necesario poner en marcha una estrategia nacional y a largo plazo para optimizar la gestión del agua y asegurar un reparto justo y equitativo entre las zonas más húmedas y secas del país, razón por la cual la política de trasvases juega un papel determinante.

Lo que no tiene sentido es que el exceso de caudal que presentan las cuencas donantes se tire al mar, mientras la población y las comunidades regantes del sur sufren un grave déficit hidrológico por la falta de lluvias, hasta el punto de sufrir cortes de suministro y cuantiosas pérdidas económicas en el campo. Los partidos políticos deben trabajar para consensuar un Pacto Nacional del Agua.