Aston Martin

La segunda vida como eléctricos de los coches clásicos

La empresa viguesa Little reconvierte viejos Seat 600, algo que también han empezado a plantear marcas como Aston Martin

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Evolucionar sin dejar de lado el pasado. Es lo que propone la empresa viguesa Little Cars, fabricante de vehículos eléctricos especiales, con su nuevo proyecto: mantener el alma de un coche clásico pero reinventándolo como un automóvil eléctrico.

Ante las crecientes restricciones a los vehículos de combustión en toda Europa, Rubén Blanco, gerente de Little -que provee a empresas como Acciona o FCC- decidió hace tres años crear una nueva línea de negocio basada en reconvertir automóviles históricos e incorporarles baterías y motores eléctricos. El primer candidato fue el coche más emblemático que jamás haya circulado por las carreteras españolas, icono de la motorización del país en los años sesenta: el mítico Seat 600.

«Hemos querido mantener la esencia del vehículo en cuanto a especificaciones», cuenta Blanco, junto a la primera unidad reconvertida. De color azul Capri, será el primero de una tirada de 25. Tiene 150 kilómetros de autonomía, con baterías de 13,3 kWh y un motor de 15 kW y picos de 30. En total, rinde algo más de 40CV. Apenas dos horas bastan para recargar totalmente sus baterías.

La reconversión ha costado incontables horas de trabajo a un equipo de ocho personas, y más de 400.000 euros en gastos de investigación y desarrollo, ya que el equipo trabajaba sin los planos originales del coche. Solo las baterías han supuesto una inversión de 12.000 euros, y los componentes, otros 30.000. Por ello Little estima que el precio por unidad difícilmente puede bajar de los 50.000 euros. No obstante, ha servido para conocer en detalle el proceso de transformar un automóvil clásico en eléctrico, algo que Little ofrece a los propietarios de otros modelos históricos.

Rubén Blanco, gerente de la compañía, junto al modelo reconvertido
Rubén Blanco, gerente de la compañía, junto al modelo reconvertido

«Lleva un pack de baterías delante y otro detrás», detalla Blanco. «El reparto de pesos gracias a ello es muy similar al original. Las baterías no añaden mucho peso porque se compensa con la retirada del motor de combustión». En total, pesa cerca de 700 kilogramos, apenas 100 más que la unidad que le sirve de base, y que salió de la línea de montaje de la Zona Franca de Barcelona un 22 de febrero de 1972.

Blanco temía que transformar de forma tan significativa un coche despertara las iras de sus más acérrimos entusiastas. Algo que, sin embargo, no parece haber ocurrido. «Son los más entusiasmados», asegura. El proyecto no solo ha sido premiado en la reciente feria Motortec, sino que ha llamado la atención de millonarios y coleccionistas de toda Europa, interesados en reconvertir todo tipo de vehículos. «Nos lo han pedido incluso con un Porsche 911», afirma.

El principal foco de atención ha sido la ciudad de Londres, donde desde 2003 se paga una tasa de circulación. Precisamente el fabricante británico Aston Martin anunció el año pasado que había desarrollado un sistema eléctrico «de quita y pon» para sus modelos clásicos, gracias a una estructura denominada casete, que alberga tanto el propulsor como las baterías. Ésta se asienta sobre el vano del motor original y sobre la caja de cambios, que se retira.

«Somos muy conscientes de las presiones ambientales y sociales que amenazan con restringir el uso de automóviles clásicos en los próximos años, por lo que nuestro plan de electrificación también protege nuestro patrimonio atesorado», aseguró Andy Palmer, CEO de Aston Martin.

La ventaja del sistema desarrollado por el fabricante británico, probada sobre un DB6 de 1970 pero extensible a otros modelos, es que se puede rectificar si el cliente así lo desea. Una opción que quizá disipe las dudas de los más renuentes a hacer que su amado coche se aleje para siempre de la gasolinera.