Manual de supervivencia para circular en moto por ciudad

Los desplazamientos en automóvil por las grandes ciudades se están volviendo cada día más complicados y la solución a estos problemas puede ser una moto, aunque hay que prestar especial atención a todo lo que nos rodea

Madrid Actualizado: Guardar
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Ligera, ágil, fácil de aparcar, con poco consumo y bajo impacto ambiental. En comparación con otros vehículos, la motocicleta, sin duda, juega un destacado papel en los nuevos modelos de movilidad sostenible de las grandes ciudades. Atascos interminables e insufribles para llegar al destino, problemas para aparcar, restricciones de tráfico… Los desplazamientos en automóvil por las grandes ciudades se están volviendo cada día más complicados y la solución a estos problemas puede ser una moto.

De hecho, tanto es así que consistorios de grandes núcleos urbanos han puesto en marcha medidas encaminadas a limitar el acceso a las ciudades, como Madrid Central, por ejemplo. Pero ls dueños de motocicletas no vivirán tantas complicaciones como los de los coches. Podrán acceder y aparcar en las calles del interior de este perímetro central de la capital todas las motocicletas y scooters que estén circulación. Podrán acceder y aparcar en las calles del interior de este perímetro central de la capital todas las motocicletas y scooters que estén circulación y cuenten con alguna de las etiquetas otorgadas por la DGT. Los que posean la etiqueta CERO o ECO podrán entrar y estacionar sin limitaciones. Y los que tengan la calificación B o C tan solo podrán circular y estacionar entre las 07.00 y las 22.00 horas.

Fuera de ese horario, podrán seguir accediendo, como sucede con los coches, pero solo si estacionan en un parking (17 son los aparcamientos públicos autorizados para que los vehículos entren a ellos dentro de Madrid Central), pudiendo acceder las 24 horas del día, o incluso en un garaje particular. Cuando tu motocicleta o scooter no tenga etiqueta ambiental y estacionas en un garaje particular podrás acceder a Madrid Central solo hasta el 31 de diciembre de 2019.

Ahora bien, siempre deberemos prestar atención a varios principales puntos si decidimos sacar la moto del garaje, tal y como detallan desde Soymotero.net. En primer lugar, la concentración será nuestro principal aliado. Intersecciones, incorporaciones, semáforos, cedas, glorietas… en todos los casos habrá que maximizar las precauciones, independientemente de si hay o no semáforo. Por cierto, cuidado con saltárselos en ámbar: en amarillo hay que detenerse. En la medida de lo posible deberemos mantener la distancia de seguridad con los vehículos que nos preceden, para evitar frenazos inesperados tanto de los que van por delante de nosotros como por los que vienen por detrás.

También la vista es un sentido imprescindible a la hora de circular en scooter, es el más importante y nos avisa de los movimientos inesperados a tu alrededor. Además de tener tu scooter bajo control, también deberás ver qué hacen los demás vehículos. No solo hay que mirar hacia adelante, sino también a los lados, por el rabillo del ojo y a todas partes como si tuviésemos una «visión 360º» tipo camaleón. Llevar los retrovisores bien reglados es esencial para saber qué ocurre a nuestra espalda y, por supuesto, ¡ojo a los ángulos muertos!

Al mismo tiempo, la bocina también puede ser buena aliada para dar un toque de atención en un momento dado. Marca tus movimientos, exagerando las acciones. Cuando hablamos de scooters, ya que no tienen embrague, lo ideal es llevar los dedos preparados sobre las manetas (cuatro en la izquierda y dos en la derecha) para tardar lo menos posible en accionar los frenos llegada la ocasión. Avisar con leves «toques de maneta» puede resultar interesante para que los demás nos vean más. También podemos compensar la cantidad de esfuerzo en ambos trenes ayudándonos primero con el trasero y deteniendo con el delantero. Es más seguro frenar en línea recta y gradualmente para evitar el derrapaje.

Asimismo, los 50 km/h son de sobra conocidos por todos los conductores pero eso no quiere decir que tengamos que ir siempre a esa velocidad: solo en caso de calle despejada y si tenemos muchos carriles. En la mayoría de los casos, la lógica se impone y circularemos al mismo ritmo que el resto de vehículos: ir en moto no significa que puedas saltarte todos los límites. Siempre hay que utilizar los intermitentes para cualquier cambio de carril o movimiento lateral. Hay que dejarlos accionados desde antes de iniciar la maniobra hasta poco después de concluirla. Son la única forma de avisar de nuestras intenciones a los demás: nadie es adivino.

Pasos de peatones, marcas viales, baches, tapas de alcantarillas, grietas, obras, juntas de dilatación, socavones, tapas de registros, rejillas de ventilación, coches en doble fila, charcos, cambios de asfalto, manchas de combustible o aceite, arena, gravilla… Algunas calles de nuestras ciudades distan mucho de estar perfectamente acondicionadas para el correcto tránsito de la circulación. Lo ideal es esquivar estos elementos siempre que sea posible y, en caso contrario, agarrarnos fuerte al manillar con el scooter recto y sin acelerar.

Finalmente, al circular entre coches deberemos tener especial cuidado de que no nos abran puertas, de los frenazos inesperados, de la incorporación a nuestro carril de otras motos, de que no crucen transeúntes, de giros inesperados sin señalización, etc. Ojo con las zonas infantiles (colegios, guarderías, parques, etc): detrás de una pelota siempre hay un niño. Incluso cuando estemos llegando a un paso de cebra con visibilidad deberemos aminorar con tiempo por si acaso. Lo mismo sucede con el carril bus o paradas de taxi: si hay vehículos de servicio público detenidos, tendremos que esperar. Más aún si tenemos en cuenta que al parar, los usuarios podrán salir por un lado u otro, por delante del vehículo o por detrás, sin que nosotros nos percatemos de su presencia.