Las joyas automovilísticas de Seat se salvan de un incendio

Algunas de ellas son el Seat 600, que vio la luz en el año 1957, y marcó un cambio en la industria española y también en la vida de los españoles

MadridActualizado:

Un incendio ha afectado a las instalaciones que tiene la automovilística Seat en la Zona Franca de Barcelona, específicamente a la nave denominada A122, donde la marca española conserva alrededor de 250 vehículos únicos de su colección histórica, además de prototipos. Modelos que significan un ejemplo del viaje vivido por el fabricante, que empezó hace más de sesenta años. Y cada uno de ellos tiene su propia historia especial. Por suerte, los amantes del motor no tienen nada que temer ya que ninguno de los modelos ha sido afectado.

A este almacén son pocos son los que pueden o han podido acceder a su interior. Solo bajo solicitud y tras recibir la aprobación con día y hora, se puede entrar al que sería el paraíso de cualquier aficionado a los coches clásicos, aunque tampoco dejaría indiferente a los menos iniciados en el tema.

Dicho complejo conserva con mimo vehículos, perfectamente catalogados y alineados por épocas y tipos, que datan de 1953, pasando por deportivos que hicieron historia a manos de los grandes pilotos de las décadas posteriores, hasta llegar a los actuales, además de los denominados concept-cars, obras de arte del diseño que en algunos casos fueron la base de conocidos modelos comercializados años después.

Isidre López, responsable de Coches Históricos de Seat, confesó a ABC la suerte que era trabajar «en mi hobby desde que soy pequeño: los coches». Tras muchos años en Seat Sport al lado de grandes ingenieros, pilotos, mecánicos y logísticos, ganando mundiales, ahora los clásicos son mi pasión», añadió.

Este apasionado del motor es uno de los auténticos guardianes de las esencias de Seat, piezas que proceden de la compañía o de donaciones privadas. Algunas de ellas son el Seat 600, que vio la luz en el año 1957, y marcó un cambio en la industria española y también en la vida de los españoles. Fue la llama que encendió la mecha de la pasión por las cuatro ruedas, y el detonante para que el país se pusiera en marcha. Ver uno de estos coches por la calle es como ver a un auténtico héroe en acción. «Es una maravilla ver cómo recuperas un coche que puede llegar a tener 60 años y que al final queda mejor que cuando salió de la línea», afirmó en referencia al mítico 600.

Creado por ingenieros de la belleza, en 1984 llegó el Seat Ibiza, un modelo que tiene su hueco en la nave. Y no es para menos. Con más de cinco millones de unidades vendidas, se trata del buque insignia del espíritu joven de nuestra marca en todo el mundo.

El coche de Sainz y el del Papa

También acoge un 1400, el primer vehículo fabricado por Seat en 1953, un sedán de categoría, grande y cómodo. Gracias a su impecable diseño, se convirtió en un icono de su época. De igual manera, un Panda grupo 2, el mítico coche con el que el piloto Carlos Sainz comenzó su carrera, y, quizás uno de los más impresionantes, el Papamóvil, que se construyó especialmente para la visita del Papa en 1982.

O incluso el Toledo Marathón de 1992, automóvil que se diseñó para disputar el rally Paris-Dakar. Y siempre hay hueco para un Seat 124 FL 2000, un modelo que no se queda quieto. Y es que en esta nave también cuidan, precisamente, que estos vehículos no sean una simple pieza estática de museo, sino que cobren vida y puedan rodar mostrando al público que, aún con medio siglo a cuestas, funcionan perfectamente.

En la actualidad, Seat está incorporando a la colección uno de cada nuevo modelo que lanza al mercado, preservando el primer vehículo fabricado de cada serie, con el 1 en su número de bastidor.