La respuesta a esta situación está el vídeo «The simple solution to traffic» (La sencilla explicación al tráfico)
La respuesta a esta situación está el vídeo «The simple solution to traffic» (La sencilla explicación al tráfico) - ABC

Así es como se crean los atascos cuando el tráfico es muy denso

«Somos monos conduciendo con tiempos de reacción lentos y periodos de atención cortos». Esta es una de las principales conclusiones del vídeo «The simple solution to traffic», que da a conocer la respuesta a esta situación tan habitual

MadridActualizado:

Seguro que alguna vez habéis vivido una situación como esta: de repente un atasco, se despeja y a los pocos kilómetros, otro. Buscamos el accidente o las obras, pero no hay nada. ¿Por qué nos paramos entonces? Es lo que se conoce como «efecto acordeón».

Para conocer la respuesta a esta situación tan habitual, recomendamos ver el vídeo «The simple solution to traffic» (La sencilla explicación al tráfico) publicado en youtube por el videoblog CGP Grey en el que se puede visualizar cómo algunos giros y la suma de los mismos, puede repercutir en que nos encontremos parados y bastante estresados.

«Somos monos conduciendo con tiempos de reacción lentos y periodos de atención cortos». Esta es una de las principales conclusiones. Y es que muchos de los atascos no se generarían si cada vehículo se mantuviera a la misma distancia del coche que tiene delante y el que inmediatamente le sigue detrás, pues mantenerte en medio «te dará el tiempo necesario para evitar frenar demasiado si el de adelante se frena y le dará tiempo al automóvil de atrás de hacer lo mismo».

Según esta teoría, y tal y como adelantan desde Portalcoches, es la descoordinación de los conductores el factor que limita la cantidad de vehículos que pueden pasar por una intersección y, cuando una maniobra descoordinada precede a otra, y esta a otra, llega un punto que uno de los vehículos se ve obligado a frenar en seco, dando lugar al origen del embotellamiento.

En líneas generales, se puede decir que existe una relación directamente proporcional entre el número de intersecciones y el nivel de descoordinación entre los vehículos, lo que en la práctica supone mayor volumen de tráfico.

De ser así, se podría pensar que los atascos deberían ser casi inexistentes en las autopistas y autovías, sin semáforos y con uniones y salidas en lugar de intersecciones «al uso». Nada más lejos de la realidad. «Un pollo puede cruzar y el conductor que lo ve frena un poco, el de atrás no se da cuenta y frena más de lo necesario. El que le sigue hace lo mismo y en algún punto alguien se tiene que detener por completo», narra el locutor del vídeo, al tiempo que explica que lógicamente es sólo un ejemplo y no tiene por qué ser un animal el causante del tráfico en las vías rápidas.

Basta un cambio de carril mal ejecutado que obligue a frenar a un coche, o también el lamentable «clásico» de los conductores morbosos que frenan para ver el accidente del carril contrario, para comenzar a generar frenazos encadenados hasta el parón total. De esta forma, el pollo, el cambio de carril o el conductor morboso habrían creado una suerte de «intersección fantasma que avanza como si de una serpiente se tratara». «Esa bifurcación inexistente se mueve por toda la carretera y detiene a todos los carros que circulan por ella». Por lo tanto, ¿sería posible evitar entonces estos atascos cambiando nuestros hábitos?