Placa de azulejos de la calle de la Cabeza en Madrid
Placa de azulejos de la calle de la Cabeza en Madrid - ABC
Curiosidades de Madrid

La macabra leyenda que da nombre a la calle de la Cabeza de Madrid

Cercana a la céntrica plaza de Tirso de Molina, esconde una siniestra leyenda sobre un sacerdote y su criado

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La Calle de la Cabeza, muy próxima a la céntrica plaza de Tirso de Molina, esconde una siniestra leyenda que le da nombre. En la esquina con la plaza de Antón Martín existe una placa de azulejos que no pasa inadvertida. Además del peculiar nombre, en ellos está representada una cabeza cortada, un cuchillo y un carnero degollado. Su historia, basada en una leyenda del siglo XVI, tiene por protagonistas a un rico sacerdote y a su criado portugues. Un sirviente, envidioso y acosado por las deudas, que optó por decapitar a su amo y huir a Portugal con todos los bienes del adinerado cura.

El crimen quedó en el olvido y la cabeza del desgraciado sacerdote no apareció. Sin embargo, después de varios años, el sanguinario criado portugués volvió a Madrid, convertido en un respetable caballero. En su regreso a la capital, mientras paseaba por el Rastro, decidió comprar una cabeza de carnero para darse un buen festín. Una vez comprada con el dinero que años antes había robado a su amo, escondió la cabeza bajo su capa y se marchó caminando a su nueva casa.

Tras sus pasos, un alguacil vió un reguero de gotas de sangre que brotaban bajo la capa del caballero portugués y decidió detenerle para descubrir que guardaba bajo sus ropajes. «Llevo la cena, una cabeza de carnero que acabo de comprar en el rastro», le dijo. Con total seguridad, abrió la capa y cuando fue a mostrar la cabeza de carnero que pensaba cenar asada, el antiguo criado dio un respingo al ver que lo que tenía en su mano era la cabeza de su amo. Estaba chorreando sangre fresca como si acabara de decapitar al rico sacerdote al que había matado tiempo atrás.

El criminal no tuvo más remedio que confesar su crimen y fue ejecutado públicamente en la Plaza Mayor. Tras el casual esclarecimiento del suceso, la calle comenzó a conocerse en Madrid como la de la Cabeza.