Ana Botella: «Las conductas chantajistas hacen aún más necesario aprobar una ley de huelga»
Ana Botella explica la situación vivida por la huelga de limpieza en Madrid - angel navarrete
ENTREVISTA a la alcaldesa de Madrid

Ana Botella: «Las conductas chantajistas hacen aún más necesario aprobar una ley de huelga»

Ha estado en el ojo del huracán el tiempo que ha durado la huelga de limpieza. Ahora, cuando ha finalizado, ha tomado la palabra y ha concedido una entrevista en exclusiva para ABC

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La paz ha llegado al sector de los limpiadores y jardineros de Madrid, tras trece jornadas de huelga indefinida en las que la basura inundó las calles de la ciudad, hasta el punto de ser noticia en la prensa mundial. Con ello, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, se convirtió, una vez más, en el blanco de todas las críticas.

Todos los ojos estaban puestos en ella por su «acción o su inacción». Ahora, cuando la tormenta ha arreciado y las aguas han vuelto a su cauce ha tomado la palabra.

—Muchos ciudadanos han cuestionado su gestión de la huelga y critican que haya intervenido tarde, cuando la situación ha traspasado nuestras fronteras y las vías públicas eran auténticos basureros. ¿Qué tiene que decir al respecto?

—Desde el primer momento el Ayuntamiento de Madrid ha tomado las medidas que tenía que tomar, respetando la ley, el derecho a la huelga y los tiempos de la negociación. Hemos velado por el cumplimiento de los servicios mínimos, incluso garantizando la seguridad de los trabajadores frente a los piquetes. Hemos exigido sus responsabilidades a las empresas en todo momento. Y cuando entendimos que la negociación estaba totalmente bloqueada y se agravaba con ello el perjuicio para los madrileños, dispuse medidas extraordinarias para poner fin al conflicto.

—La acusan de haber mirado para otro lado. ¿Cómo ha seguido el conflicto, se planteó dejar un tiempo a las partes antes de actuar?

—He gestionado esta situación con un solo fin: defender los intereses de los madrileños. Exigí a las empresas el cumplimiento de los mínimos; dispuse de medios municipales para asegurarlos, con un dispositivo de protección a los trabajadores por parte de Policía Municipal en colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Descontamos a las empresas los servicios no prestados desde el primer día. Di un plazo de 48 horas para el cierre urgente del conflicto y, cuando finalizó, puse en marcha las medidas excepcionales que han puesto fin al conflicto. Esos son los hechos.

—¿Piensa que su ultimátum ha servido para que las concesionarias y los representantes de los trabajadores acercaran posturas?

—Desde luego , las conversaciones avanzaron a mayor ritmo y se adoptaron preacuerdos, primero, y acuerdos, después.

—¿Qué pensaba cuándo veía las calles con kilos y kilos de desperdicios? ¿Ha tomado alguna medida que desconozcan los ciudadanos o ha realizado algún seguimiento específico?

—Se ha pretendido convertir una huelga de limpieza en una huelga de basuras. En Madrid ha habido un intento deliberado por hacer que nuestras calles estuvieran en la peor de las situaciones posibles. Y es tan grave, que hace aún más necesario aprobar una ley de huelga. Las conductas chantajistas y delictivas no se pueden consentir.

—¿Ha padecido usted los efectos de la falta de limpieza? ¿Cómo, qué es lo que más le preocupaba?

—Por supuesto, como todos. Y tengo que agradecer a los madrileños, a los comerciantes, a los empresarios, a los turistas su paciencia y su colaboración a lo largo de este conflicto entre empresas concesionarias y sindicatos. No me cansaré de dar las gracias a la gente por su comportamiento ejemplar.

—¿Cuándo hubiera llamado al Ejército para que interviniera, tenía alguna previsión al respecto?

—Nunca hubiéramos permitido que se hubieran producido las condiciones para llegar a una situación que hubiera llevado a la intervención del Ejército.

—¿Considera ético que una empresa tenga trabajadores cobrando 600 o 700 euros, como pretendían en un principio las empresas de limpieza, máxime cuándo van a cubrir un servicio para una administración pública?

—Los trabajadores de los servicios del Ayuntamiento deben cobrar un sueldo digno y justo por la tarea que realizan en beneficio de los madrileños. Y todos lo cobran, ya sean empleados públicos o de empresas contratadas, como en este caso, aunque a todos nos gustaría que fueran más altos.

—¿El Ayuntamiento conocía que las concesionarias iban a realizar un ERE como se ha dicho estos días?

—Una vez más, rotundamente, no. Lo ha demostrado la resolución del conflicto que se ha cerrado sin que se haya producido ni un solo despido.

—UGT y CC.OO. denunciarán ante los tribunales su decisión de recurrir a Tragsa para cubrir los mínimos, al considerar que se vulnera el derecho constitucional a la huelga. ¿Cree que los tribunales le darán la razón?

—El único incumplimiento que ha habido aquí es el de los servicios mínimos. Mi obligación como alcaldesa fue garantizar su efectivo cumplimiento para evitar más trastornos.

—¿No le resulta chocante que los trabajadores de Tragsa estén sometidos a un ERE, por lo que ha tenido que reclutar barrenderos deprisa y corriendo a través de ETT? Los sindicatos también lo han denunciado a la Inspección de Trabajo.

—Tragsa es una empresa pública que actúa por encomienda de las Administraciones. Yo sólo tengo grandes elogios por el trabajo que han realizado en la ciudad de Madrid en estas jornadas.

—El Madrid Arena, la pérdida de los Juegos Olímpicos de 2020 y esta huelga han sido los momentos más difíciles de su gobierno hasta el momento. ¿Qué ha aprendido, que haría y que no volvería a hacer?

—En la gestión diaria siempre se aprende algo. Y los momentos, difíciles o no, incluso, trágicos –en alusión a las cinco fallecidas en el Madrid Arena–, van en el cargo.

—¿Cree que ha superado dichas pruebas o que en algunas de ellas ha perdido la batalla de la opinión pública?

—Eso, quien tiene que decidirlo, y lo decidirán, son todos los madrileños.