Los números que rodean al retablo gótico del décimo de la Lotería de Navidad 2018

Datos y fechas relacionadas con la obra del maestro Nicolás Francés elegida este año para acompañar al Gordo

MadridActualizado:

A nadie que ya haya adquirido algún décimo de Lotería de Navidad 2018 le habrá extrañado la imagen navideña que acompaña a los números de la suerte porque, desde 1960, Loterías y Apuestas del Estado tiene por costumbre impregnar de arte el Sorteo más importante del año. Sin embargo, pocos sabrán de dónde proviene esta Virgen entronizada que sujeta a un Niño Jesús distraído por la música de los cuatro ángeles que les acompañan. Y menos aún se habrán percatado de las combinaciones numéricas que contiene esta obra del siglo XV, cuyo original puede contemplarse en el Museo del Prado.

La Virgen con el Niño, representada en los 170 millones de décimos a la venta, es la tabla central del «Retablo de la vida de la Virgen y de San Francisco» que Nicolás Francés pintó entre 1445 y 1460 (01445 y 01460). Se ignora cuál fue el primer destino de esta obra pintada con óleo y temple sobre tabla. Solo se sabe que el maestro del Gótico internacional en León la realizó para un monasterio franciscano hoy desconocido y que fue posteriormente trasladada a la capilla de la granja del marquesado de Esteva de las Delicias próxima a La Bañeza, en León.

El retablo fue vendido al Estado para el Prado por Ignacio Martínez en dos partidas. El cuerpo en 1930 (01930) y el banco en 1932 (01932). La obra ostenta el número de catálogo P002545 (02545) y actualmente está expuesta en la sala 050 (¿posible terminación?) de la pinacoteca madrileña.

De 557 centímetros de alto y 558 cm de ancho, consta de un cuerpo compuesto por 3 calles, cada una de ellas con 3 pisos, el central más elevado por el tamaño de la tabla de la Virgen con el Niño. En el banco, se representa a los apóstoles y profetas, a ambos lados de unos ángeles músicos. En total, son 19 figuras pintadas en el banco a las que parece faltar una.

Por un documento notarial escrito para dar fe del Paso Honroso de Suero de Quiñones se sabe que Nicolás Francés había terminado de pintar en 1434 el retablo mayor de la Catedral de León, su obra maestra, de la que solo quedan algunas tablas. El artista, de probable origen borgoñón, debió de realizar el «Retablo de la vida de la Virgen y de San Francisco» al tiempo que otros trabajos para la catedral de León. Un documento de 1445 atestigua que el «dicho Maestre Nicolás» era «bien necesario para la dicha iglesia e obra de ella», que le encargó las pinturas murales del claustro y el Juicio Final en la bóveda.