Administración en Leganés, que el año pasado vendió el primer premio de la Loteria de Navidad
Administración en Leganés, que el año pasado vendió el primer premio de la Loteria de Navidad - Ángel Navarrete

El joven que compró el Gordo «por error» y otras historias de la Lotería de Navidad

Repasamos aquellas decisiones gracias a las que muchos se convirtieron (o no) en un poco más felices el día de la Lotería

l.r.
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Seguro que a más de uno le ha pasado: en el momento de comprobar qué números han sido los agraciados en el sorteo de la Lotería de Navidad ha dado gracias por haber comprado el décimo afortunado o, por desgracia, ha lamentado aquello que le hizo no dar ese paso que le hubiera hecho millonario.

A I.R. y M.C. les pasó una mezcla de ambos casos. Como cada año hacían, estos dos primos hermanos intercambiaron sus décimos. M.C. es dueño de una empresa para la que anualmente compra una serie entera, de la que dio un décimo a I.R., que, por su parte, había comprado otro en su lugar de trabajo. La suerte quiso que el décimo que se quedó I.R. fuera el agraciado con «una fortuna», tal y como cuenta a ABC.es su sobrina, que ha preferido permanecer en el anonimato. Ella misma explica cómo la suerte quiso hace dos años que su tío fuera «un poco más feliz», puesto que estaba pasando uno de los peores momentos personales de su vida.

Otra historia de felicidad es la que se vivió en Alcalá de Henares hace dos años. Voica Cristian, un joven rumano de treinta años que llevaba tres en paro, fue uno de los agraciados con el primer premio. Él mismo contó a la agencia Efe cómo, por casualidad, compró el décimo y aseguró que le hacía «mucha falta» que la suerte se convirtera en su aliado.

La misma suerte fue la que favoreció a una jefa de una inmobiliaria que compró décimos iguales para todos sus empleados. Sin embargo, para ella se compró uno distinto, que resultó ser el que más tarde sería el del primer premio, tal y como recordaba el director general del portal «Ventura 24», Anders Kjong.

En 1949 tuvo lugar una de las historias más curiosas de este sorteo tan entrañable y que a día de hoy todavía se recuerdan: tal y como recogía «Laverdad.es», un hombre malagueño soñó con un número, el 55.666, y supo inmediatamente que ese sería el del Gordo. Todo aquel que le creyó y compró esa cifra logró hacerse con el primer premio.

Otra historia para la posteridad es la que vivió en 2007 un joven que compró el número agraciado «por error». Él mismo explicó entonces a la agencia Efe, bajo la condición de anonimato, cómo había ido a comprar un décimo acabado en 91, pero que, sin darse cuenta, adquirió uno que terminaba en 81. A sus entonces 20 años confesó que se fue a casa sin darse cuenta de su error y que, al descubrilo, pensó que ya no le tocaría nada.

Ese mismo 2007 el párroco Jesús Campos se convirtió en otro de los protagonistas de las historias más curiosas del sorteo de Navidad: «soñó» con uno de los números premiados entonces, el 6.380, y, como él mismo explicó a la agencia Europa Press, se decidió a comprarlo pese a que llevaba años sin jugar en este sorteo.