Una vasta red de financiación, abogados y adiestramiento blinda Resistencia Galega
Organigrama de la las redes de Resistencia Galega. Fuente: Documentos internos - abc

Una vasta red de financiación, abogados y adiestramiento blinda Resistencia Galega

La banda tiene intacto su aparato de captación pese a los golpes policiales

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Tras la decisión de ETA de cesar definitivamente su «actividad armada», Resistencia Galega (RG) es, a día de hoy, la única banda terrorista que se mantiene operativa en España, respaldada por una estructura lo suficientemente sólida para desarrollar los diferentes frentes de lucha que describe el manual clásico marxista-leninsta. El objetivo de RG es la toma violenta del poder en Galicia para lograr un estado independiente, según sus documentos internos. Poco a poco la Audiencia Nacional va tomando mayor conciencia de la actividad de Resistencia Galega, a la que ya trata como organización terrorista en toda regla.

La Organización de Liberación Nacional (OLN) está configurada dentro del organigrama como el «Partido» que debería ser la «vanguardia» del actual terrorismo gallego, al igual que en los Grapo era el PCE reconstituido. En teoría, dirige todas las organizaciones a través de «delegados» no declarados para dar muestras de autonomía y eludir la acción de la Justicia. Marca la línea «política» y la «lucha armada». Pero la debilidad de la que hace gala en estos momentos, por los golpes policiales que viene sufriendo, obliga a que el liderazgo se lleve desde la propia RG.

Bombas más sofisticadas

Resistencia Galega es el grupo terrorista como tal, encargado de materializar los atentados. Los objetivos son infraestructuras públicas, inmobiliarias, bancos, instituciones, partidos políticos... Sus integrantes viven en la clandestinidad o camuflados en una estructura encubierta a fin de evitar ser relacionados con la actividad terrorista. Utilizan artefactos explosivos artesanales, que fabrican ellos mismos con material que adquieren por vía convencional. Pero siempre están confeccionados con similares patrones.

En principio, no buscan causar víctimas mortales, aunque ello no quiere decir que no las puedan provocar en cualquier momento, por la potencia de las bombas, que suelen contener una media de cinco kilos de pólvora cloratada, introducidos en ollas. Unos artefactos cada vez más sofisticados y que sí han causado cuantiosos daños materiales. En sus documentos no expresan las causas por las que evitan muertos, pero los investigadores creen que es porque no quieren enemistarse con la sociedad gallega o por miedo a que una víctima desencadenara una ofensiva más contundente del Estado que RG no se sentiría con capacidad de afrontar.

Los máximos cabecillas de RG son Antón García Matos, «Toninho» y Asunción Losada Camba. Completan la cúpula antiguos militantes de la Assembleia da Mocidade Independentista (AMI). El escalón inmediatamente inferior de RG lo integran militantes con relativa antigüedad. Por ello se les encarga la ejecución de los atentados de mayor calado. En la base de esta estructura piramidal se encuentran los individuos de reciente captación, en proceso de adoctrinamiento y adiestramiento operativo.

AMI es la organización juvenil del Movimiento de Liberación Nacional Galego (MLNG). Es el «vivero» en el que se recluta y adoctrina a jóvenes, especialmente estudiantes, para que se incorporen, bien al «Partido», bien al grupo terrorista.

Peñas ultras

A tareas de captación de simpatizantes para el Movimiento de Liberación Nacional Galego también se dedica la denominada «Agrupación de Montaña Augas Limpas (AMAL). En este sentido, promueven la «resistencia cultural» -talleres de difusión de las tradiciones excluyendo toda simbología tachada de españolista-; la «resistencia económica» -incitan a los jóvenes a enfrentarse al sistema no trabajando, boicot a productos-; «resistencia política» -campañas contra el voto, los políticos»-; «resistencia ilegal» -acciones terroristas en defensa de la tierra-. Algunas peñas deportivas ultranacionalistas son también vivero en el que los terroristas gallegos reclutan nuevos militantes.

Ceivar (Liberar) es el equivalente a lo que eran las Gestoras pro Amnistía en el caso de ETA. Gestiona la victimización de los presos y la manipulación de sus familiares, con el objetivo de promover simpatías y solidaridades y, por el contrario, acusar de represor al Estado.

Muy relacionado con este frente está la organización sectorial integrada por abogados afines, que defienden sistemáticamente a los acusados de practicar el terrorismo gallego. Más allá de su labor de asistencia letrada, se encargan de transmitir mensajes entre los reclusos y los integrantes del Movimiento de Liberación Nacional Galego que están en libertad. Es significativo que a terroristas de RG, en el momento de ser capturados, se les encuentran cartas enviadas por compañeros que están en prisión, lo que demuestra que una vez entre rejas conservan su estatus de cabecillas.

Muy adoctrinados

El MLNG aún no ha podido crear ningún sindicato y, mientras no lo consiga, trata de infiltrarse e influir en las centrales de corte independentista que ya existen. Para todo movimiento marxista-leninista, disponer de un sindicato es vital de cara a provocar la desestabilización laboral y social, como base de la desestabilización política.

El gallego es un terrorismo de largo recorrido, ya que tomó cuerpo en la década de los 60. Sin embargo, los golpes policiales, los debates internos que en ocasiones se zanjaron con abandonos o escisiones, y el poco apoyo encontrado en la sociedad ha hecho que fuera adoptando siglas nuevas, tanto en el frente político como en el «armado». Pero se mantiene y tiene un hilo conductor, Arturo Curto, implicado en el independentismo gallego desde la década de los 70.

Sus militantes están muy adoctrinados, aunque su escasa preparación ha permitido a las Fuerzas de Seguridad asestarles numerosos golpes. Pero, al mismo tiempo, la hasta no hace mucho escasa sensibilidad del Poder Judicial acerca de la gravedad del terrorismo gallego ha posibilitado que en ocasiones hayan sido condenados a bajas condenas o hayan quedado en libertad. Para cuando el Tribunal Supremo intentó enmendar la plana a la Audiencia Nacional y elevó algunas de estas condenas, los terroristas ya habían huido. La breve estancia en prisión favorecía que en la mayoría de los casos salieran «enteros» y ello, a su vez, hacía que fueran reincidentes.

Financiación: de la Galicola al merchandising

El conjunto del M­ovimiento de Liberación Nacional Galego (MLNG) dispone de varias fuentes de financiación que permiten su superviven­cia. Estas fuentes proceden fundamentalmente de los abonos por asistencia a conciertos en los que actúan grupos musicales afines. También encuentran una importante fuente de finan­ciación en la venta de todo tipo de «merchandising». Nada desdeñables son los ingresos que obtienen a través de la venta del refresco denominado Galicola. Se sirve en la gran mayoría de los centros sociales del ámbito independentista gallego, inspirados en la red de «herriko tabernas» que la «izquierda abertzale» logró hace tiempo extender por todo el País Vasco y Navarra.

Estos centros sociales sirven también como lugares de captación y adoctrina­miento de los jóvenes aspi­rantes a formar la trama terrorista de Resistencia Galega.

El Movimiento de Libera­ción Nacional Galego recaba además fondos de las cuotas que pagan mensualmente los integrantes de las distintas organizaciones que integran el conglomerado.

El dinero que obtiene el MLNG va destinado funda­mentalmente a gastos de propaganda, fianzas para los terroristas detenidos, minu­tas para sus abogados que, pese a ser simpatizantes, cobran y, lógicamente, para comprar material susceptible de ser manipulado para la confección de explosivos.