El cuarto «socio» del tripartito
Dirigentes de EU y Compromís, en una manifestación ante el Palau de la Generalitat - MIKEL PONCE
CERCO DEL CATALANISMO

El cuarto «socio» del tripartito

PSPV, EU y Compromís preparan junto a entidades independentistas una manifestación en Valencia contra el Partido Popular el 25 de abril

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Las formaciones políticas que aspiran a configurar un tripartito tras las próximas elecciones autonómicas cuentan con un nuevo «socio» en su estrategia para desbancar al Partido Popular, que cuando se celebren los comicios llevará veinte años al frente de la Generalitat.

Acció Cultural del País Valencià (ACPV) se ha puesto al frente de una campaña de «movilización social» que tendrá su punto de partida el próximo 25 de abril. La organización liderada históricamente por el editor Eliseu Climent –quien esta semana ha recuperado el protagonismo– ha puesto en marcha la maquinaria para convertir su tradicional manifestación identitaria en un alegato contra el Partido Popular.

La marcha supone el punto de partida de una estrategia de «tomar la calle» de la mano de PSPV, Esquerra Unida y Compromís cuando restará justo un año para la celebración de las elecciones autonómicas.

Para ello, contarán con el respaldo explícito de Òmnium Cultural, la organización de la sociedad civil catalana que de forma más activa está articulando la campaña independentista puesta en marcha por el Gobierno de Artur Mas con la alianza tácita de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC).

A pesar de que las tesis secesionistas y la teoría de los «Países Catalanes» apenas goza de aceptación entre el electorado valenciano (de acuerdo con el resultado de las últimas elecciones ni el uno por ciento de los votantes confiaron en estas opciones), el tripartito se ha echado en brazos de ACPV y Òmnium Cultural con el objetivo de desgastar políticamente al Partido Popular.

Esta semana, dirigentes de las tres formaciones posaron junto a los líderes de las organizaciones catalanistas. Con el pretexto de protestar contra el cierre de las emisiones de Catalunya Ràdio, el pasado martes pusieron la primera piedra de una campaña de sesgo político que supone el colofón, ahora más explícito que nunca, a una connivencia que se ha prolongado durante las cerca de dos décadas que lleva el Partido Popular al frente de las principales instituciones de la Comunidad Valenciana.

De hecho, ACPV ya tuvo un papel especialmente activo en la campaña que 1995 que antecedió a la primera victoria del PP en unas autonómicas. Entonces no existía la posibilidad de armar un tripartito con un PSPV en caída libre y un Bloc sin capacidad para alcanzar la barrera del cinco por ciento de los votos para acceder a las Cortes Valencianas.

A partir de ese momento se abrió una etapa marcada por las injerencias procedentes de Cataluña, con ACPV como principal correa de transmisión gracias a subvenciones millonarias con las que incluso paga cada año la hipoteca de su lujosa sede en el centro de Valencia. El mismo edificio que albergó el martes la declaración de intenciones del tripartito.

Uno de los puntos culminantes de esa suerte de política «colonizadora» llegó en la etapa del tripartito que lideraron el socialista José Montilla y el independentista Josep Lluis Carod-Rovira en la Generalitat de Cataluña. Mientras regaban con ayudas públicas las iniciativas de ACPV pusieron en marcha Culturcat, un portal por internet cuyo objetivo era difundir internacionalmente la lengua y la cultura catalana y que se apropiaba de símbolos como las Fallas de Valencia, la Dama de Elche o la mismísima Albufera, a la que se incluía en un catálogo geográfico de Cataluña.

Francisco Camps, entonces jefe del Consell, realizó una declaración institucional en el Palau de la Generalitat en la que conminaba a su homólogo catalán a proceder a una rectificación. Montilla y Carod-Rovira contaron el silencio cómplice del PSPV, que nunca denunció aquella injerencia.

En esos momentos, el hoy aspirante socialista a presidir la Generalitat, Ximo Puig, era alcalde de Morella e integró a la localidad castellonense en una red de municipios que daba apoyo a la Fundación Ramón Llull, una organización tutelada por Carod-Rovira dedicada a la promoción internacional de la «lengua y la cultura catalana».

En su etapa como secretario general del PSPV, Jorge Alarte trató de romper con el mantra del catalanismo que ha impregnado a la formación desde la etapa preautonómica, consciente del coste electoral que suponía defender unas tesis de tan escaso arraigo en la Comunidad Valenciana.

Sin embargo, el sector lermista, que en la actualidad vuelve a disponer del control orgánico del partido, echó abajo los propósitos de Alarte.

La querencia por catalanismo se ha acentuado en la última legislatura, donde el PSPV trata de forjar una alianza con Esquerra Unida y Compromís que le catapulte a la Generalitat, consciente de que por sus propios medios no superará al PP (las encuestas propias de Blanquerías arrojan el peor resultado de su historia).

En el caso de la coalición que lidera Marga Sanz sus postulados en materia de señas de identidad pasan por instaurar la cuatribarrada como bandera oficial y la «Muixeranga» como himno. En Compromís, el sector del Bloc acabó su última asamblea al grito del «derecho a decidir» y en los últimos meses ha dado un viraje hacia sus postulados más nacionalistas, que tuvieron su broche con la presencia del propio Enric Morera en la sede ACPV el pasado martes.