Matas defiende que su esposa realizó el trabajo por el que fue contratada por un hotelero en 2007
Inicio del juicio contra Jaume Matas - JOAN LLADO
«caso Palma Arena»

Matas defiende que su esposa realizó el trabajo por el que fue contratada por un hotelero en 2007

El expresidente balear declara en el juicio de una pieza separada del «caso Palma Arena», en la que se le acusa de cohecho

pablo muñoz/josep maría aguiló
Actualizado:

El expresidente balear Jaume Matas ha declarado en el juicio por la pieza separada número seis del «caso Palma Arena», que se celebra desde hoy lunes en la Audiencia Provincial de Palma. En esta pieza, Matas está acusado de un presunto delito de cohecho, en relación a la presunta contratación irregular de su esposa, Maite Areal, en el Hotel Valparaíso en 2007.

Según el fiscal Anticorrupción Pedro Horrach, Matas habría presionado a un hotelero amigo suyo, Miquel Ramis, para que contratase a Areal por un trabajo que nunca se habría llevado a cabo. En su comparecencia, el expolítico mallorquín ha reconocido que a finales de 2006 recurrió a Ramis, que era amigo suyo, para ver si podía ofrecer algún trabajo a su esposa, que en aquel momento no tenía ningún empleo. «Lo hice como aquel que tiene un hijo y le pide a un amigo que le contrate», ha dicho el exlíder del PP de Baleares. Matas ha explicado que la función de su mujer fue la de relaciones públicas de los hoteles del mismo grupo hotelero fuera de la isla. Asimismo, ha reconocido que pactó con Ramis el sueldo que debía recibir su esposa.

A continuación ha declarado Ramis, en calidad de testigo, quien ha señalado que la función de Areal debía ser la de «captar clientes fuera del hotel». En este sentido, el empresario ha indicado también que el contrato concluyó en diciembre de 2007 porque así lo había pactado con Matas, si bien inicialmente había argumentado que había sido porque el rendimiento «no fue el esperado». Ramis también ha afirmado que la contratación de Areal se produjo por sus vínculos de amistad con Matas y no por el hecho de que fuera el presidente del Gobierno balear.

Finalmente, ha declarado Areal, también en calidad de testigo, quien ha defendido que realizó el trabajo de relaciones públicas por el que fue contratada. En este sentido, ha dado varios nombres de personas a las que recomendó los hoteles del grupo que la había empleado. Areal ha reconocido que, sin embargo, no elaboró ningún informe sobre su trabajo. Asimismo, ha recordado que en el segundo semestre de 2007 se fue a vivir a Estados Unidos, motivo por el que de acuerdo con Ramis decidieron no renovar el contrato.

Esta mañana ha quedado ya constituido el jurado y además Horrach ha solicitado que declaren como testigos el exdirector general de Deportes, José Luis -Pepote- Ballester, y tres exconsejeros autonómicos, en concreto, Joan Flaquer, Rosa Puig y Aina Castillo, exresponsables de Turismo, Presidencia y Salud, respectivamente. El juez ha accedido esta tarde a la petición del fiscal.

El Ministerio Público pide para Matas tres meses de multa, a razón de 100 euros diarios, y también solicita la devolución de los 42.111 euros que habría cobrado Areal de forma supuestamente irregular a lo largo de 2007. Para la Fiscalía, Areal «no desarrolló trabajo alguno» para el hotel que la contrató y «ni siquiera acudió a la sede de la empresa durante el año que duró la simulada contratación laboral».

Cabe recordar que sobre Matas pesa ya en estos momentos una primera condena en firme, de nueve meses y un día de prisión por tráfico de influencias, por la pieza número dos del «caso Palma Arena». En dicha pieza se investigaban presuntas irregularidades en la contratación de un periodista para redactar los discursos de Matas, así como las subvenciones concedidas a una publicación que gestionaba el mismo periodista.

Inicialmente, en marzo de 2012, la Audiencia Provincial había impuesto al expolítico mallorquín una condena de seis años de cárcel, que el Tribunal Supremo (TS) rebajó parcialmente el pasado mes de julio. Así, el Supremo decidió absolver a Matas de los delitos de fraude, falsedad y prevaricación, y sólo mantuvo la condena por tráfico de influencias, que supone una pena de nueve meses y un día de prisión.

Con posterioridad, el pasado mes de octubre, la Audiencia Provincial dictó un auto en el que denegaba sustituir la nueva pena de cárcel fijada por el Supremo por una multa. La defensa del antiguo dirigente del PP balear había propuesto el abono de 20 euros diarios de multa durante un total de 542 días. La Sala también acordó en dicho auto denegar la suspensión de la pena privativa de libertad para Matas.