WikiLeaks filtra cómo se burla la diplomacia de EE.UU. de Europa

Distribuye miles de despachos confidenciales de diplomáticos norteamericanosRevela cómo el Departamento de Estado pidió espiar a las Naciones Unidas

MADRID Actualizado:

La red de WikiLeaks ha filtrado a un grupo de medios de comunicación miles de despachos confidenciales de diplomáticos norteamericanos en los que los líderes europeos son descalificados con los más displicentes epítetos al tiempo que se destaca que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, considera a la Unión Europea un actor internacional «de segundo plano». Aunque las indiscreciones no se limitan al Viejo Continente, ya que en ellas se apunta también contra el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, a quien se compara con Hitler, y los más diversos líderes internacionales, según muestran los documentos filtrados a «El País», «Der Spiegel», «Le Monde», «The Guardian» y «The New York Times».

Varios de los documentos se recrean en las «debilidades» de algunos de los dirigentes europeos. Del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, por ejemplo, se habla en extenso de sus «fiestas salvajes» y se incide en la amistad y negocios en el sector del petróleo que mantiene con el primer ministro ruso, Vladimir Putin.

Obama se inclina hacia Asia

La canciller alemana, Angela Merkel, es descrita como líder «de teflón» y «política de no mucha imaginación y con aversión al riesgo». Y queda bastante claro que los servicios norteamericanos están informados de hasta el menor detalle de la política interior germana.

Al tiempo que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, es descalificado como «el emperador desnudo». En su conjunto, queda clara la actitud entre burlona, escéptica y un tanto displicente de la diplomacia estadounidense hacia el Viejo Continente. A la vez que se descubre que Obama se inclina más hacia la pujante Asia que hacia la segundona Unión Europea. Los despachos filtrados ponen en evidencia la suspicacia de la Administración norteamericana hacia el primer ministro ruso, Vladimir Putin, a quien se describe como «un macho alfa», un político de corte autoritario, un sietemachos, cuyo estilo bravucón le permite conectar perfectamente con Silvio Berlusconi, el de «las fiestas salvajes».

Fuera del Viejo Continente, las puyas de la diplomacia estadounidense se ceban con el presidente afgano, a quien se le despacha como «un completo paranoico», también muy poco de fiar. Y se pone de manifiesto cómo el primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, es vigilado estrechamente, en especial por sus relaciones con Irán y por sus intentos mediadores en la controversia nuclear. Una vigilancia que pone de manifiesto el temor de Estados Unidos a que su estrategia para neutralizar la política nuclear de Teherán se vea obstaculizada por un aliado de la OTAN como Turquía.

Sin salir del mundo musulmán, entre los documentos filtrados por WikiLeaks se encuentran los del embajador estadounidense en Trpoli, quien llega a afirmar que el líder libio, Muamar al Gadafi, es un hipocondraco que hace filmar todos sus exámenes médicos para analizarlos después con sus doctores. Señala asimismo el embajador que Gadafi usa botox para intentar adecentar su desmejorado aspecto

Sospecha asimismo la diplomacia estadounidense de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Tanta es la desconfianza que suscita, que la Secretaría de Estado llega a solicitar una información sobre su salud mental.

Los documentos filtrados ponen de manifiesto, por otra parte, cómo el Departamento de Estado norteamericano pidió a sus diplomáticos en las Naciones Unidas y en decenas de países que espiasen al secretario general de la OTAN y recabasen información sobre las más delicadas misiones de la organización.

Estas relaciones han suscitado un enorme disgusto en la Administración norteamericana y un considerable revuelo en la diplomacia europea. Washington insiste en que WikiLeaks pone en peligro vidas humanas, aunque esta vez ha remachado más bien en el daño que los documentos van a hacer en las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo y, en especial, con varios de sus principales socios y aliados. En el mismo sentido, el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, calificó la filtración de WikiLeaks de «el Once de Septiembre de la diplomacia internacional».