Un cartel en protesta por la muerte de Orlando Zapata

Más de un centenar de disidentes se quejan al Papa por la «bochornosa» mediación de la Iglesia cubana

165 opositores, entre ellos dos hermanos de Orlando Zapata, firman la misiva enviada a Benedicto XVI

MADRID Actualizado:

Los disidentes cubanos en el interior de la isla meten el dedo en la llaga. Un grupo de 165 opositores del Régimen castrista, a través de la plataforma «Cuba Democracia ¡YA!», han enviado una carta abierta al Papa Benedicto XVI en la que exigen que cese «el apoyo político [a la dictadura] de los que representan a Dios».

Los firmantes de la carta, entre los que se encuentran Israel y Rogelio Zapata Tamayo, hermanos del desaparecido y también disidente Orlando Zapata, han calificado por su parte de «lamentable, y, de hecho, bochornosa» la mediación de la jerarquía eclesiástica para excarcelar a los presos políticos. Una misiva que rubrican a cara descubierta, como católicos e indicando la ciudad cubana donde se encuentran afincados.

Para estos disidentes «la solución del destierro solo beneficia a la dictadura» y se quejan de que tras «más de 20 años de lucha» no se haya consultado su opinión en el proceso. «Una correcta mediación sobre el tema hubiera implicado oír los reclamos de ambas partes y conciliarlos», afirman en la carta.

Los disidentes: «¿Se están vaciando las cárceles para volverlas a llenar?»

Una crítica parecida hizo el periodista independiente Guillermo Fariñas en una entrevista con ABC el pasado mayo, a escasos dos meses de abandonar su huelga de hambre en protesta por la situación precaria de los reos de conciencia. «Antes que negociar con la disidencia civil pacífica, el Gobierno cubano prefiere negociar con la Iglesia. Así obvia esa oposición pacífica y no le da crédito», esgrimió entonces Fariñas, que sin embargo estimó los acercamientos iniciales de la Iglesia como un « primer paso».

La Iglesia se acerca al castrismo

La misiva continúa subrayando la petición hecha por el obispo de Holguín (este), Emilio Aranguren, a Reina Tamayo, dama de blanco y también madre del «asesinado» Zapata, durante la visita a su domicilio el pasado 14 de agosto. El prelado le sugirió hacer « precísamente lo que quiere el gobierno», que no acuda a misa ni a la Iglesia arropada por otros opositores. Asimismo recordaron el asedio vigente a las Damas de Blanco, cuya desaparición es algo a lo que aspira «desesperadamente» el régimen, y el «destierro de los sacerdotes católicos en la década de los 60» de Cuba. Por lo alegado, los disidentes se preguntan por qué los altos clérigos no muestran su apoyo «públicamente a que termine el embargo que le tiene la dictadura al todo el pueblo cubano».

Desde Cuba, otros opositores se han mostrado más cautos respecto a lo defendido en la carta. Según el disidente Elizardo Sánchez, «no hay mejor alternativa» a las intervenciones de la Iglesia. Sánchez considera que los firmantes de la carta «están ejerciendo su derecho a expresarse y hay que respetarlo». Sin embargo, dentro del «difícil proceso de lidiar con los Castro es prematuro apresurarse a opinar con el riesgo a que se paralice», anunció.

«Si algo sale mal, será por la mala fe de los hermanos Castro»

«La situación de represión, hostigamiento y detenciones arbitrarias se ha recrudecido en los últimos días», denuncian los remitentes. «¿Se están vaciando las prisiones para volverlas a llenar?». Para ellos el «éxodo» no es una opción. Más teniendo en cuenta que los que aceptaron marcharse no son personas liberadas «sin condiciones» en Cuba, señaló Elizardo Sánchez.

Por su parte, el Arzobispado de La Habana ha respondido a la acusación de estos disidentes en forma de «carta ofensiva» y ha declarado que para la liberación de los presos «no se ha apoyado en tendencias políticas». Asimismo, ha señalado que esperaba distintas reacciones a raíz de su mediación, «desde el insulto y la difamación, hasta la aceptación y el agradecimiento», pero que aun así la opción de no hacer nada «no era una opción válida para la Iglesia por su misión pastoral». «La acción de la Iglesia a favor del respeto a la dignidad de todos los cubanos y la armonía social en Cuba no comenzó hace veinte años, y ha sido una acción que no se ha apoyado, ni se apoyará nunca, en tendencias políticas, ni en las del Gobierno ni en las de quienes se le oponen, sino en su misión pastoral», ha manifestado el Arzobispado en un comunicado.

En última instancia, «si algo sale mal, será por la mala fe de los hermanos Castro, no por culpa de la Iglesia ni del Gobierno español», sentenció finalmente Sánchez. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, participó en el proceso de liberación de los presos cubanos en colaboración con la Iglesia católica cubana. Los desterrados llegaron a España el pasado julio.

Las volátiles actuaciones del gobierno son las que al final incidirán definitivamente en las condiciones de vida de los cubanos fuera y dentro de la isla.