Vídeo: Abren las urnas para la segunda vuelta de las presidenciales ucranianas

Ucrania opta hoy entre seguir el pulso con Rusia o lo desconocido

El último sondeo da un 67% a Zelenski, pese a su incierto y difuso programa

Corresponsal en MoscúActualizado:

Los sondeos dan una cómoda victoria al cómico y estrella televisiva, Volodímir Zelenski, frente al actual presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, en la segunda y definitiva vuelta de los comicios presidenciales de hoy. Una última encuesta adjudica a Zelenski el 67% de los sufragios, pese a su incierto y difuso programa, mientras que Poroshenko se quedaría en el 33%.

Sin embargo, los expertos alertan de la posibilidad de un amplio voto oculto en favor del todavía jefe del Estado y su posición privilegiada para condicionar la votación mediante el llamado «recurso administrativo» en algunas circunscripciones. En el equipo de campaña de Zelenski no descartan incluso la posibilidad de irregularidades que favorezcan a su rival.

No obstante, el politólogo del Instituto Gorshenin de Kiev, Alexéi Léshenko, estima que «dada la enorme diferencia entre los dos candidatos que arrojan los sondeos, sería un milagro que venciera Poroshenko, incluso si hubiera algún tipo de fraude electoral en su favor. Sería imposible maquillar tal desigualdad».

Preguntado sobre si cree que una improbable victoria del presidente conduciría a una nueva revuelta, a un nuevo Maidán, el especialista asegura que «puede que algún grupúsculo radical saliera a la calle a protestar, pero no creo que llegue a ser algo serio como las dos grandes revoluciones que vimos en 2004 y 2014». Según sus palabras, «la gente no está ahora por la labor y menos los seguidores de Zelenski. Saben que un nuevo Maidán hundiría definitivamente al país».

Poroshenko, que fue elegido presidente en mayo de 2014 sin necesidad de ir a una segunda vuelta, ha decepcionado a sus electores. Así lo cree Irina, cliente de una tienda de ropa en la céntrica calle Jreshatik de Kiev. «No ha hecho nada contra la corrupción, la situación económica empeora y el conflicto armado en las regiones de Donetsk y Lugansk, aunque con menor intensidad, continúa», considera la joven.

Atmósfera de decepción

Testimonios similares se pueden escuchar entre la mayor parte de la gente en la capital ucraniana, sobre todo entre los más jóvenes. Cuando se les plantea que tal vez la situación sea resultado de los esfuerzos de Rusia para quebrar la economía ucraniana y mantener la guerra como factor de presión, todos se muestran de acuerdo, pero señalan que, en tal caso, «habría que buscar la manera de pactar algo con Moscú o aplicar una estrategia para neutralizar su labor de zapa».

Y éste parece ser el problema que arrastra Poroshenko. Unos, en especial los sectores ultranacionalistas, le reprochan su pusilanimidad a la hora de utilizar el Ejército para restablecer la integridad territorial de Ucrania y acabar con los separatistas prorrusos en el este del país. Otros, sin embargo, consideran que el presidente debería haber buscado la manera de aproximarse a su homólogo ruso, Vladímir Putin, y encontrar una solución.

Poroshenko no ha cesado de repetir que él no es ningún pusilánime sino la única garantía de evitar que Rusia intensifique su «guerra hibrida» contra Ucrania y trate de arrebatarle más territorios. Se presenta como el único líder ucraniano que ha creado unas Fuerzas Armadas «capaces y modernas», pese a que los sublevados en Donetsk y Lugansk, apoyados por Moscú con dinero, armas y hombres, sigan sin ser doblegados.

El desparpajo para burlarse del poder en sus programas cómicos en el canal «1+1» del oligarca Ígor Kolomoiski» es lo que más popularidad le ha dado a Zelenski. Se postula como el «aire fresco» que necesita ahora Ucrania y como un antisistema. «Estoy convencido de que podremos romper el sistema», aseguró el viernes ante Poroshenko. Le preguntó que «¿cómo es que Ucrania es el país más pobre con un presidente tan rico?» y remató con una frase muy destacada por la prensa rusa: «yo soy el resultado de sus errores señor Poroshenko».