Una mujer reza por las víctimas del ataque terrorista del 13 de noviembre de 2015 en París
Una mujer reza por las víctimas del ataque terrorista del 13 de noviembre de 2015 en París - AFP

El suicidio de un superviviente de Bataclan abre las puertas a que sea reconocido como víctima directa

Guillaume Valette, quien se quitó la vida en noviembre de 2017, podría ser considerado por la justicia francesa como la 131ª victima del ataque terrorista de 2015

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Un superviviente del atentado de Bataclan de noviembre 2015, físicamente ileso, pero con un estado de estrés postraumático severo, se ahorcó el 19 de noviembre de 2017 en su habitación de la clínica psiquiátrica del Val-de-Marne, en la región de París, donde había sido ingresado un mes y medio antes.

Desde el mes pasado, el suicidio de Guillaume Valette, de 31 años, ya no se considera solamente como una tragedia. Según un informe médico, el cual atribuyó su acción al ataque, los jueces de investigación consideraron que el joven exanalista de un laboratorio científico podría ser considerado como la 131ª víctima de los ataques del 13 de noviembre, informa el periódico francés «Le Parisien».

Valette había sido sometido a un examen forense por el psiquiatra del «Fondo para la Garantía de Actos de Terrorismo y Otros Delitos» (FGTI), el organismo francés responsable de evaluar las lesiones y los traumas de las víctimas, en enero de 2017. El médico notó entonces el daño causado por el ataque en la salud mental del joven y, en particular, las fobias que le había generado.

Ningún antecedente psiquiátrico

El estado de Valette empeoró en el verano de 2017. El joven se había vuelto hipocondríaco y multiplicó las visitas al médico. Su grado de ansiedad era tal que había ingresado en un hospital psiquiátrico en agosto. Tres meses después, se quitó la vida. Convencidos de que el suicidio de su hijo fue consecuencia del ataque terrorista al que había sobrevivido dos años antes, Alain y Arlette Valette, los padres de Guillaume, entraron en contacto con Claire Josserand Schmidt, una abogada que trabaja con la Asociación Francesa de Víctimas del Terrorismo (AFVT).

Josserand Schmidt inició el proceso en la primavera de 2018 y se puso en contacto con la doctora Catherine Wong, psiquiatra especializada en la compensación legal de daños corporales. Tras analizar el archivo de Valette, Wong concluyó que, en el momento de su muerte, el joven sufría una «depresión delirante», la cual se manifestó en su fase hipocondríaca. Puesto que la víctima no contaba con ningún antecedente psiquiátrico, se mantuvo como causa más probable de la muerte la hipótesis de un trauma psíquico.

Los jueces de instrucción, que aparentemente fueron convencidos de esta conjetura, enviaron a los padres de Guillaume un aviso en el que reconocían implícitamente el estatus de víctima de su hijo el pasado 2 de mayo. «Este es un gran paso adelante», afirmó Josserand Schmidt. Para la abogada, el gesto de los jueces demostraría la posible existencia de un vínculo causal entre el ataque y su suicidio. La discusión médica continuará ante el Tribunal Penal, que será el encargado de tomar la decisión final.

Josserand Schmidt insiste en el peso de las «heridas invisibles» para las víctimas que no han sufrido daños físicos. «Estas lesiones, aunque no se traten de una pierna amputada o un ojo arrancado, pueden perjudicar a la víctima en el ámbito personal, familiar, íntimo, social, profesional...», explicó.

El caso de Guillaume Valette ilustra cómo el terrorismo genera traumas muy posteriores al rugido de las bombas y al silenciamiento de los disparos. El pasado miércoles falleció Tahar Mejri, cuya esposa y hijo de cuatro años habían muerto en el atentado de Niza. Aunque todavía se desconozcan las circunstancias de su muerte, le había sido diagnosticada una profunda depresión desarrollada desde el momento de la tragedia.