Siria: un año desangrándose
Refugiados sirios huyen hacia Turquía a través de las alambradas que delimitan su país - afp

Siria: un año desangrándose

La sombra del fracaso internacional planea sobre el aniversario de la revolución más cruel de la Primavera Árabe

madrid Actualizado:

El reguero de refugiados huyendo a la desesperada de sus pueblos y ciudades empujados por los bombardeos y las matanzas indiscriminadas recuerdan sin duda a éxodos y dramas recientes. Para hacer la salia de su país más amarga y en algunos casos mortal, el Ejército ha sembrado minas y ha destruido vías de escape como un puente que separa la ruta entre Homs y Líbano. No es la muchedumbre fotografiada en África y no es la guerra de los Balcanes, pero la desvergüenza internacional sí parece ser la misma.

Esa que un año después del comienzo de la revolución contra el régimen del presidente Bashar Al Assad sigue observando casi impasible enredada en planes humanitarios, discusiones sobre sanciones y cumbres diplomáticas. Hoy jueves 15 de marzo de 2012 se cumple un año del horror, de la que es, con mucha diferencia, la más sangrienta de las revoluciones de la denominada Primavera Árabe.

Las manifestaciones empezaron con el impulso de los logros obtenidos por tunecinos, egipcios y libios. Los sirios querían acabar también con la tiranía, pero Assad está ofreciendo más resistencia sabiendo que, al contrario que con Muamar Gadafi, la comunidad internacional se opone a desplegar una operación militar que frene sus abusos. El terror impuesto de fronteras adentro ayuda a que, a diferencia también de Libia, las deserciones de militares y gobernantes caigan con cuentagotas.

Para los que no pueden huir porque han sido detenidos es todavía peor. Amnistía Internacional (AI) ha sacado a la luz los testimonios de algunas personas que recogen un cruel catálogo de tipos de tortura que los hombres de Assad aprendideron en tiempos del anterior presidente y padre del actual mandatario, Hafez. A alguno le arrancaron la piel a tiras mientras era interrogado.

Más de 8.000 muertos

La cifra aproximada de 8.000 muertos según la ONU no deja de subir. Una vez recuperado el bastión rebelde de Homs, el Ejército se ha hecho fuerte a principios de esta semana en la ciudad norteña de Idlib, donde prosiguen sus ataques al igual que en la sureña Deraa, localidad escenario de los primeros choques hace un año. Hama, de infausto recuerdo por los miles de muertos que dejó hace veinte años el régimen tras un intento de levantamiento, también ha sido esta vez escenario de levantamientos reprimidos con decenas de muertos.

Fuentes oficiales del régimen sirio denunciaron la muerte de 15 civiles en un barrio progubernamental y de mayoría alauita -secta de Assad- de Homs el miércoles a manos de "terroristas", según la agencia Reuters. Una más, en caso de ser cierta, frente a las incontables matanzas llevadas a cabo por los militares y los matones del régimen, los shabiha. Las cifras que dan uno y otro bando siguen sin poder ser comprobadas de manera independiente por el bloqueo informativo impuesto por las autoridades de Damasco.

Todas las fuentes coinciden sin embargo en que los guerrilleros no tienen nada que hacer frente al poderoso Ejército. Muchos de los rebeldes esperan armas desde fuera, que en algunos casos llegan en forma de contrabando y rompiendo el embargo. Pero la comunidad internacional, contraria al rearme de la insurgencia salvo algunos países árabes, sigue defendiendo, en líneas generales, la presión diplomática y las sanciones como arma para detener a Assad. Nada hace prever a corto plazo que vaya a alcanzarse una solución que conduzca a la paz o a facilitar la atención de las víctimas.

"Creo que el conflicto va a durar y me temo que se volverá más sangriento todavía. Por eso tenemos que seguir presionando con la diplomacia y las sanciones", defiende en declaraciones a Reuters una fuente diplomática occidental.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estima que son ya unos 30.000 los sirios que han escapado del conflicto hacia países vecinos. Muchos son heridos que a duras penas han sido trasladados a través de las fronteras. Un número indeterminado, añade esta agencia, son desplazados internos. Pordrían ser en torno a 200.000.

El enviado especial de la ONU y la Liga Árabe para el conflicto sirio, Kofi Annan, comparecerá este viernes ante el Consejo de Seguridad. Si no hay cambios de última hora, no parece que haya traído buenas noticias de su gira regional, en la que se ha reunido dos veces con Assad. El portavoz del ex secretario general de la ONU dijo ayer que Damasco ha respondido a las propuestas que Annan hizo en la capital siria el pasado fin de semana, pero no ha trascendido el contenido de esa respuesta.

La economía siria sufre mientras sus autoridades tratan de sacar pecho a pesar de la sangría en sectores como el petróleo o el turismo. El régimen cada vez está más aislado pese al apoyo de China, Rusia e Irán. Las embajadas en damasco van cerrando sus puertas. Las medidas políticas como la reciente reforma constitucional aprobada en referéndum o la convocatoria de elecciones para el próximo 7 de mayo son interpretadas como una estrategia de Assad para ganar tiempo y perpetuarse en el poder.