Raúl Castro dejará bien atada su sucesión en Cuba

El presidente cubano se asegurará la continuidad del régimen en el congreso del Partido Comunista en abril

CORRESPONSAL EN MIAMIActualizado:

Raúl Castro, que el próximo junio cumplirá 85 años, está dejando bien atado su propio relevo para garantizar la continuidad del régimen comunista en Cuba. Según anunció él mismo el pasado noviembre, dentro de dos años dejará la presidencia, en concreto el 24 de febrero de 2018, cuando se agota su actual mandato en el cargo. De aquí a entonces, señalan los analistas, se va a asegurar de que el Buró Político del Partido Comunista, el auténtico centro del poder en la isla, seguirá preservando las esencias del sistema político que implantó su hermano Fidel en 1959.

El primer paso en esa dirección tendrá lugar el próximo mes de abril en el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba. En su último informe, el Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami apunta que Raúl Castro «probablemente» sea reelegido secretario general del partido y, «para garantizar la continuidad del régimen», seguirá también como jefe de las Fuerzas Armadas. El actual vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, es el escogido por Castro como futuro presidente, pero «será confirmado como una figura ceremonial».

El director de este instituto universitario, el catedrático Jaime Suchlicki, asegura a ABC que Díaz-Canel carece del apoyo suficiente en el partido como para ejercer un poder real, ya que no forma parte del grupo de generales que participó en la lucha armada ni estuvo en Angola, sino que se formó en el aparato en las últimas dos o tres décadas.

Los observadores coinciden en que los militares son quienes controlan los resortes del poder en Cuba. De hecho, ocho de los catorce miembros del Buró Político pertenece a las Fuerzas Armadas.

Los dos hombres fuertes que van a ser reafirmados como garantes del sistema en el próximo congreso del partido serán el general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas y el coronel Alejandro Castro Espín. López-Callejas es ex yerno de Raúl Castro y presidente del poderoso Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa), el entramado de compañías que acapara el control económico de la isla y que depende de las Fuerzas Armadas.

Alejandro Castro, por su parte, es hijo del presidente cubano y en la actualidad el responsable de los servicios de inteligencia y de la coordinación entre el Ministerio del Interior y los militares.

Otros dos militares de peso, actuales miembros del Buró del partido, son el general Álvaro López Miera, viceministro primero de las Fuerzas Armadas y jefe del Estado Mayor, y el general de cuerpo de ejército Leopoldo Cintra Frías, ministro de las Fuerzas Armadas. A ellos se suma el general de división Carlos Fernández Gondín, ministro del Interior, que previsiblemente entrará en el Buró a partir del congreso de abril, indica Jaime Suchlicki.

Además de Alejandro, una de las hijas de Raúl, la sexóloga Mariela Castro, también está dentro del aparato, como miembro de la asamblea y directora del Centro Nacional del Educación Sexual de Cuba (Cenesex).

«Ningún cambio político»

A juicio del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos, a pesar del proceso de deshielo diplomático en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, no cabe esperar del próximo congreso del Partido Comunista «ningún cambio político» en la isla, sino por el contrario «continua represión», señala el informe. Se producirá el «retiro de viejas figuras y la promoción de nuevos líderes que garanticen una estable sucesión una vez que la gerontocracia desaparezca», aunque, según añade el director de esta institución académica a este diario, los cambios serán únicamente «cosméticos».

Vaticina, por otra parte, una «redefinición del modelo económico con un enfoque centralizado y planificado, pero con una implementación descentralizada», así como la «reducción de subsidios; salarios estatales, pequeñas y limitadas aperturas para atraer capital extranjero y empresas privadas». Estas transformaciones se enmarcan en la grave crisis económica que atraviesa la isla, con los precios del níquel y azúcar por los suelos; una reducción del petróleo procedente de Venezuela, problemas para los cultivos de tabaco; y ante la escasez de recursos de Brasil y Venezuela recibe menos dinero por los médicos que envía, una vía de ingresos fundamental para la isla.

Además, la infraestructura del país «necesita miles de millones en reparación y mantenimiento para compensar por tantos años de negligencia», de modo que los problemas económicos «son tan graves que ni el turismo o remesas pueden aliviar el empobrecimiento del pueblo cubano», concluye el informe del centro de estudios de la Universidad de Miami.

La dura situación económica, unido al temor a que el acercamiento diplomático acabe con los privilegios para los inmigrantes cubanos, ha disparado el éxodo a EE.UU. Según datos a los que tuvo acceso Efe, solo en el último trimestre del pasado año fueron más de 17.000 los ciudadanos procedentes de la isla que llegaron al país norteamericano.