La Policía arresta a un joven manifestante en Hong Kong
La Policía arresta a un joven manifestante en Hong Kong - AFP

Hong Kong no ceja en su pulso con China por sus libertades

Tras el asalto al Parlamento, otra multitudinaria manifestación pacífica protesta contra la ley de extradición

Enviado especial a Hong KongActualizado:

Por enésima ocasión, y ya va un mes de manifestaciones, Hong Kong volvió a echarse ayer a la calle. Aunque el motivo era protestar de nuevo contra la ley de extradición a China, suspendida pero no cancelada, la marcha se convirtió otra vez en una masiva demostración de fuerza ciudadana contra el autoritarismo del régimen chino.

Con camisetas negras y paraguas, los símbolos de la revuelta, un río de manifestantes (230.000 según los organizadores y 56.000 a tenor de la Policía) recorrió los tres kilómetros entre los Jardines de Salisbury y la estación de Kowloon Oeste, adonde llega el tren de alta velocidad que conecta con China continental. Como las noticias sobre las protestas en Hong Kong han sido censuradas allí en los medios oficiales e internet, el objetivo era «informar» a los viajeros procedentes de China. Pero la estación, blindada por barreras macizas de casi dos metros, fue cerrada una hora antes de que empezara la marcha para evitar incidentes.

Previendo esas precauciones, la manifestación pasó por las calles comerciales del distrito de Kowloon, al otro lado de la isla y muy frecuentadas por los turistas chinos. Con cara de sorpresa, muchos de ellos rechazaban los panfletos que les querían dar los manifestantes explicando su rechazo a la controvertida ley de extradición a China, que temen les hará perder sus libertades, mayores que en el resto del país.

«¡Hoy Wuhan, mañana Hong Kong!», gritaban los manifestantes refiriéndose a las protestas que han sacudido también estos días a esa ciudad del interior de China, capital de la provincia de Hubei, contra una incineradora de basura para generar electricidad. Siguiendo su tónica habitual, las autoridades chinas han censurado las noticias sobre dichas protestas. Pero, antes de ser borradas, por las redes sociales chinas han circulado imágenes de los antidisturbios con vehículos blindados patrullando por la ciudad y de la multitud enfrentándose a las fuerzas de seguridad.

«He salido de nuevo a la calle para que el Gobierno escuche nuestra voz y retire definitivamente la ley de extradición a China», explicaba a ABC Peter, un músico de 25 años que ha participado en algunas de las otras manifestaciones del último mes. A su juicio, «Hong Kong tiene una libertad limitada porque el Gobierno local está bajo el régimen del Partido Comunista, pero es una línea roja que no vamos a dejar que se pierda». Como en 2003 con la ley de seguridad y en 2012 con la educación patriótica, la antigua colonia británica se vuelve a rebelar contra el control cada vez mayor de Pekín.

Aunque había dudas sobre la asistencia a la marcha, sobre todo tras el violento asalto del lunes al Parlamento, los hongkoneses se volvieron a volcar en masa. «Entiendo lo que hicieron los estudiantes porque están desesperados por la falta de respuesta del Gobierno», justificaba Victoria, informática de 25 años, quien insistía en el carácter pacífico de esta marcha. Varias horas después de su conclusión, y como ha venido ocurriendo durante todo este último mes, hubo unos cuantos enfrentamientos con detenidos entre los manifestantes y la Policía, algunos de cuyos agentes no llevaban ni uniforme, solo cascos, escudos y porras.

Trascendiendo la convocatoria, en la manifestación se vieron banderas por la independencia, enseñas de la época colonial británica y, lo más importante, carteles pidiendo democracia y pleno sufragio universal. Al presidente chino, Xi Jinping, le espera un verano caliente en Hong Kong.

AFP
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