El líder opositor ruso, Alexéi Navalni - Vídeo: Atlas

La médica del opositor ruso Navalni teme que haya podido ser envenenado

El principal rostro de la oposición a Putin padece quemaduras en la cara y los ojos «producidas por una sustancia química»

Corresponsal en Moscú Actualizado: Guardar
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El abogado Alexéi Navalni, principal opositor al presidente Vladímir Putin y víctima de una persecución implacable por parte de las autoridades rusas por su actividad política, fue c ondenado el miércoles por enésima vez a una pena de prisión menor, esta vez de 30 días. Y ayer fue trasladado de la cárcel al hospital con quemaduras en la cara y los ojos.

Oficialmente se dijo que se trata de una «reacción alérgica aguda», pero su médica de cabecera, Anastasía Vasílieva, sostiene que las quemaduras han sido producidas por una sustancia química desconocida. En su cuenta de Facebook, la doctora muestra su temor de que haya podido ser envenenado. Reaparecen así las sospechas de que Navalni haya sido víctima de un nuevo ataque perpetrado por oscuras fuerzas que, de una u otra manera, recurriendo incluso al asesinato, neutralizan sistemáticamente a los opositores de Putin.

En declaraciones a la radio «Eco» de Moscú, Vasílieva dijo haber podido examinar el rostro del dirigente opositor en el hospital. La doctora, no obstante, se quejó de que los policías que custodian al principal líder de la oposición no la permitieron hacer una exploración en regla de las lesiones que sufre ni obtener muestras de las sábanas y la funda de su almohada. Según sus palabras, «Navalni nunca ha padecido ningún tipo de alergia».

Esta última condena de 30 días de cárcel fue debida a que Navalni llamó a sus partidarios a participar en las movilizaciones de los últimos días en Moscú para protestar por la exclusión de los candidatos opositores a las elecciones locales moscovitas del próximo mes de septiembre. La última manifestación se produjo el sábado en la capital rusa y acabó con duras cargas policiales y casi 1.400 detenidos.

La vez anterior que el abogado ruso acabó entre rejas fue el pasado 1 de julio, condenado entonces a 10 días de prisión por acudir a las marchas organizadas en solidaridad con el periodista Iván Golunov, a quien se acusó de «tráfico de drogas» y luego se demostró que fue un montaje de la Policía para acabar con su trabajo de investigación de casos de corrupción en el Ayuntamiento de Moscú y en la cúpula policial. El año pasado fue condenado a varias penas de prisión menor, en su mayoría por convocar manifestaciones no autorizadas.

Una «persecución política»

También el año pasado, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) dio la razón al opositor al dictaminar que los arrestos que sufre forman parte de una «persecución política» del Kremlin. Pero tal fallo no ha hecho cambiar de táctica al Kremlin. El domingo 21 de julio salieron a la calle en Moscú unas 22.000 personas, lo que hizo recordar las multitudinarias concentraciones de finales de 2011 y comienzos de 2012 en contra de que Putin presentase su candidatura de nuevo a unos comicios presidenciales.

Por eso, y tras los llamamientos de la oposición a repetir la protesta este sábado pasado, hubo registros en las sedes de organizaciones opositoras, mensajes intimidatorios y arrestos preventivos. El miércoles, Navalni fue encarcelado. Y es que la Comisión Electoral ha excluido a los candidatos opositores, también a Navalni, aduciendo irregularidades en la recogida de las firmas necesarias para presentarse.

Pero las amenazas no impidieron que anteayer salieran otra vez a la calle miles de manifestantes. Los antidisturbios actuaron muy violentamente y practicaron 1.373 detenciones. Todos fueron fichados y puestos en libertad durante la noche o ayer por la mañana, salvo unos 150 que permanecen retenidos en las dependencias policiales. Estados Unidos, la UE y Amnistía Internacional han criticado el «excesivo» y «desproporcionado» empleo de la fuerza contra los manifestantes cuando exigen un derecho reconocido en la Constitución rusa como es poder participar en unas elecciones. Para el 3 de agosto ha sido convocada otra gran manifestación en Moscú.