La canciller alemana, Angela Merkel, en la reunión del grupo parlamentario del CDU y la CSU
La canciller alemana, Angela Merkel, en la reunión del grupo parlamentario del CDU y la CSU - Efe

Merkel se «encierra» con sus aliados bávaros para tratar de salvar la coalición

La canciller alemana pide «más tiempo» para encontrar una solución global de la UE a la inmigración

Corresponsal en BerlínActualizado:

El presidente de Alemania, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, intervino este martes en la guerra fratricida entre los conservadores alemanes con la excusa de la inmigración, criticando los «ataques de fuerza desmedida» y las amenazas de ruptura del bloque, que pondrían fin al gobierno y a la carrera política de Angela Merkel. «Estos días me pregunto con frecuencia cómo vamos a pedir sensatez y sentido de la proporción si desde el más alto nivel e incluso a escala del gobierno se están peleando con una fuerza desmedida sobre problemas que tienen solución», advirtió sin citar su nombre al ministro de Interior, el socialcristiano (CSU) bávaro Horst Seehofer.

La reprimenda tenía lugar unas horas antes de que los miembros de la gran coalición se enclaustrasen en otra tensa reunión en la que Merkel necesitaba pactar la postura que Alemania llevará al Consejo Europeo de esta semana y de la que todavía no habían salido al cierre de esta edición. El rapapolvo presidencial tuvo cierto efecto suavizante e incluso Alexander Dobrindt, jefe del grupo parlamentario de la CSU y que no ha jugado precisamente un papel moderado en esta crisis, entraba afirmando que «CDU y CSU forman una comunidad de destino», dando a entender que el bloque no se separa.

También se mostró conciliador el jefe del grupo parlamentario de la CDU, Michael Grosse-Brömer, al señalar la «importancia de que se mantenga la comunidad CDU-CSU por respeto a la estabilidad de Alemania». Solamente el irreductible Seehofer se resistía a enterrar el hacha de guerra y hablaba en tono de mofa de las «especulaciones globales sobre la ruptura» del bloque conservador alemán, en referencia a la gran preocupación que a escala europea ha despertado la precaria situación de la coalición alemana y las consecuencias que tendría sobre la UE la caída del gobierno de Merkel.

Después de reunirse por la mañana con el presidente español, Pedro Sánchez, y con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, la canciller alemana reconoció que «no será posible un acuerdo completo sobre inmigración en el próximo Consejo», como le exigía su ministro de Interior, «será necesario algo más de tiempo». Merkel entraba a la reunión sumándose a las declaraciones apaciguadoras y decía que «también para mí la unión CDU-CSU es una unidad de destino». Su hombre fuerte en el partido, Volker Kauder, añadía a la entrada de la Cancillería que «podemos estar orgullosos de lo que hemos conseguido juntos en los últimos 70 años» y sugería confiado en el éxito de la reunión que «todavía podemos hacer como la selección alemana, en política sucede lo mismo que en el fútbol, se pueden meter goles en el minuto 95».

El hecho de que la CSU rebajase el tono en las horas previas a la reunión podría estar también relacionado con una encuesta del instituto demoscópico Forsa según la cual el 43% de los bávaros está satisfecho con el trabajo de Merkel, cinco puntos más que los otorgados al jefe del gobierno regional de la CSU, Markus Söder. Apenas un 37% valora positivamente al jefe de la CSU y ministro del Interior, Horst Seehofer, dato que sirve de toque de atención contra esta campaña emprendida por los socialcristianos en la precampaña de las elecciones regionales de octubre.

Margen de maniobra

El mismo sondeo señala que para un 75% de los electores bávaros la política migratoria no es asunto de la máxima prioridad, sino que hay otras cuestiones «tanto o más importantes» por resolver. Estos son datos a tener en cuenta en un contexto en el que los sondeos anuncian también que la CSU defenderá su primera posición con un 40% de los votos, lo que supone una caída del 7,7% respecto a las regionales de 2013. Los Verdes se convertirán en segunda fuerza con un 14%, un punto por encima del SPD y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), mientras que los llamados Electores Libres, una escisión regional de la CSU, obtendría un 8%.

«En todo caso se esperará a que Merkel vuelva de la cumbre europea, antes de eso desde luego no habrá ruptura», garantizaban anoche fuentes cercanas a la reunión, cuyas conclusiones serán expuestas con detalle en una comparecencia de Merkel ante el pleno del Bundestag. Antes de eso, Seehofer no se resigna a perder el protagonismo en esta crisis y aparecerá este miércoles en una popular tertulia televisiva