El presidente electo de Colombia, el uribista Iván Duque
El presidente electo de Colombia, el uribista Iván Duque - EFE

Iván Duque: «No voy a gobernar con odios»

El nuevo presidente presenta su primer discurso luego de ganar las elecciones

Poly Martínez
Corresponsal en BogotáActualizado:

«Una nueva generación llega para gobernar con todos y para todos», dijo Iván Duque hacia las 7:10 de la tarde, tras ser ovacionado por sus seguidores y como abrebocas de su primer discurso como presidente electo de Colombia.

En un tono alineado con su compromiso de trabajar a favor del consenso y la unidad nacional, tal como lo reiteró a lo largo de la campaña, el próximo presidente de Colombia dijo estar dispuesto a entregar todas sus energías «para unir a nuestro país; no más divisiones. No hay ciudadanos vencidos. Se trata hoy más que nunca de unir a nuestro país, de construir».

Sus palabras llegaron después del discurso que Gustavo Petro, que muchos de los electores de Duque pudieron sentir cargado de beligerancia, mientras la mayoría de los analistas lo interpretaron como un directo reconocimiento del triunfo del candidato del Centro Democrático y una clara determinación de convertirse en la fuerza de oposición al nuevo gobierno, cosa que desde ya promete sacudir la forma como se ha entendido en Colombia la manera de hacer control político al gobierno de turno.

Duque, que con seguridad escuchó esas palabras, no se dejó tentar por tonos triunfalistas y prefirió en este primer discurso, además de agradecer a su familia, coequiperos y electores, hacer un repaso tranquilo de muchas de las propuestas de campaña, aunque sin sacudirse aún el estilo de candidato, a pesar de que muchos en el país esperaban oírlo ya en tono de mandatario. Tal vez por eso su discurso sonó deshilvanado y muy general, a lo que se sumó que no diera los esperados nombres del equipo que lo acompañará en el gobierno.

Entre el ir y venir de sus ejes programáticos, Duque insistió en acercar a los contrarios: «Esta elección es la oportunidad que esperábamos para pasar la página de la polarización; no voy a gobernar con odios» pues «se trata de mirar hacia el futuro por el bien de todos los colombianos». Pero el presidente electo no es ingenuo y aprovechó el momento para hacer énfasis en que llega a la Casa de Nariño avalado por más de diez millones de colombianos, cifra histórica que refuerza la legitimidad de su gobierno. «Esta elección nos da un mandato amplio y claro, porque ha sido una campaña de propuestas, de principios», sentenció.

Los retos

En cuanto a sus banderas, dijo que la principal será la de la lucha frontal contra la corrupción, la politiquería y el clientelismo. Y en esa línea discursiva aclaró que también trabajará «a favor de construir justicia; nosotros no vamos a fracturarla sino a fomentar el gran consenso para que la justicia sea cercana a todos los ciudadanos en cada rincón de Colombia», con lo cual envió un parte de tranquilidad inicial frente a su cuestionada propuesta de eliminar la mayoría de las cortes para reunirlas en una sola estructura, en lo que muchos analistas vieron el debilitamiento del contrapeso que debe ejercer en una democracia la rama judicial.

Muy por encima hizo el recuento de otros asuntos clave para su gobierno, entre ellos el de la salud y la educación, tal vez los que hoy más preocupan a los colombianos. Allí el cuello de botella estará en encontrar recursos que soporten sus políticas sociales a pesar de la crisis fiscal, dineros que muchos dicen podrían provenir de un replanteamiento del presupuesto y gasto militar en un país que también debe pasar la página de la mentalidad guerrerista.

A propósito, la paz también recibió palabras de aliento: «Es un anhelo de todos e implica que pasemos la página de esa fractura que nos quiso dividir como amigos o enemigos de la paz. Hoy somos todos amigos de la paz». A renglón seguido envió un mensaje a laguerrillerada desmovilizada de las Farc, en el sentido de que el propósito de su gobierno será procurar su reinserción efectiva y que puedan aprovechar las oportunidades económicas que espera llevar a todo el país. Para la dirigencia del hoy partido político también tuvo palabras frente a los Acuerdos al anotar que «esa paz reclama correcciones» para garantizar que cumpla con justicia, verdad, reparación y no repetición. «No vamos a hacer trizas los acuerdos, pero sí vamos a garantizar la seguridad para todos los colombianos».

Duque se declaró dispuesto a «construir un país en la diferencia» y a marcar la ruta en la nueva manera de abordar las relaciones del Ejecutivo con el Congreso y los grupos políticos. Se declaró libre de ataduras o deudas con aquellos que entraron a respaldar su candidatura tras la primera vuelta, dando a entender que las alianzas hechas en estas últimas tres semanas con la cuestionada clase política tradicional colombiana no impedirán su determinación en «la lucha contra las mafias, el fin del clientelismo y establecer una nueva relación con los partidos».