El ministro de Economía George Osborne y esu predecesor en el cargo, Alistair Darling, este miércoles en Ashford - REUTERS

El Gobierno amenaza con subidas inmediatas de impuestos si hay Brexit

George Osborne, ministro de Economía, inicia el contraataque de Remain anunciando un presupuesto de emergencia si el país sale de la UE

CORRESPONSAL EN LONDRESActualizado:

Tal y como se esperaba, Cameron ha iniciado el contraataque de la campaña Remain, tras dos semanas en que Leave ha despegado con sus argumentos contra los inmigrantes y se ha puesto por delante en los sondeos sacudiendo los mercados duramente. La respuesta ha sido la amenaza económica más dramática formulada hasta ahora por el Gobierno: simple y llanamente, si hay Brexit habrá que subir los impuestos al día siguiente, un 2% el de las rentas básicas, un 3% el de las altas y un 5% el de las herencias y los que gravan el alcohol y los carburantes. Además, habría un recorte de 2.500 millones de euros en el dinero destinado a pensiones y una reducción del 2% en el presupuesto de sanidad, colegios y defensa. También habría recortes del 5% en policía, transporte y el dinero que manejan las autoridades locales.

Las medidas serán anunciadas hoy mano a mano por el ministro de Economía, George Osborne -mano derecha de Cameron y que luchará por la sucesión frente a Boris Johnson- y el laborista Alistair Darling, en su día también responsable de la economía británica y que lideró la campaña por la permanencia en el referéndum de Escocia. Como anticipo, ambos han firmado un artículo en «The Times» donde recuerdan que desde el punto de vista contable dejar la UE es «un salto al vacío», por las pérdidas en comercio y la menor llegada de inversiones.

Como es habitual, Leave ha desdeñado esas amenazas, que tacha de «profecías histéricas». Miedo centenar de diputados conservadores pro Brexit han respondido que la situación de Osborne sería «insostenible» si acomete esa modificación del presupuesto y recorta en sanidad y educación, pues habría traicionado lo que prometió el programa electoral del partido. Alistair Darling les ha replicado esta mañana en BBC radio que la reforma presupuestaria con los recortes se llevaría a cabo pese a ese obstáculo de los parlamentarios tories rebeldes, gracias a la alianza que establecería la bancada laborista con los diputados conservadores que apoyan a Cameron.

George Osborne basa su anuncio en cálculos del Instituto de Estudios Fiscales (IFS), el organismo independiente de análisis, que asegura que las arcas públicas recibiría un golpe de 30.000 millones de libras con la salida (38.000 millones de euros). Para compensarlo, Osborne ha anunciado que se recaudarían 15.000 millones de libras más mediante subidas de impuestos y se ahorrarían 15.000 en recortes. Durísimas medidas de austeridad, que serán escuchadas por el público de un país donde el bolsillo pesa mucho a la hora de tomar las decisiones electorales. Las amenazas económicas son constantes. El martes la dirección John Lewis, los almacenes más populares para los ingleses, advirtió que el Brexit sería nocivo y le obligaría a subir sus precios. Anuncios similares de las compañías del retail pesaron mucho en el referéndum escocés, porque cuesta asumir que tu voto ideológico los vas a tener que pagar al día siguiente en la cesta de la compra.

La campaña Remain está regulando su contraataque. El lunes y martes los líderes conservadores que apoyan la permanencia mantuvieron silencio, para permitir que se visualice un poco la mortecina campaña «In» del Partido Laborista. Cameron ha suspendido también un encuentro que iba a tener el viernes en Liverpool con el mandatario irlandés, Enda Kenny, a fin de no hacer luz de gas a la campaña laborista en el Norte de Inglaterra.

A Remain le quedan todavía dos ases en la manga: el informe final del FMI sobre qué sucedería con el Brexit, que se intuye tétrico, y la más que probable aparición de los tres primeros ministros vivos, Cameron, Blair y Major, pidiendo juntos formalmente el voto para Europa.