Daesh usó la aplicación rusa Telegram para preparar atentados como el de Barcelona

Un estudio revela que la plataforma de mensajería también se empleó para planificar los ataques terroristas de París en 2016 y Berlín en 2016

Corresponsal en WashingtonActualizado:

Privado del territorio que llegó a controlar en el califato proclamado en partes de Siria e Irak, Daesh ha recurrido al servicio de mensajería Telegram para organizar no sólo la difusión de su propaganda sino también la logística de sus ataques terroristas. Según demuestra un pormenorizado análisis del Programa sobre Extremismo de la universidad George Washington, los militantes de ese grupo islamita aprovechan la opacidad de Telegram, un servicio digital gratuito creado en Rusia en 2013, para comunicarse y coordinar su intendencia.

Ese informe, presentado este jueves, revela que las autoridades de los países atacados tenían ya evidencias de que los atentados terroristas en París en noviembre de 2015, Berlín en diciembre de 2016 y Barcelona y Cambrils en agosto de 2017 se habían preparado a través de Telegram, con comunicación de los terroristas con islamistas en Irak y Siria. Según el análisis de la universidad norteamericana, una de las etiquetas empleadas era, en inglés, #JUST_TERROR, repetida después para amenazar a España, entre otros objetivos.

Los autores del estudio, titulado «Extremismo encriptado», analizaron 636 canales privados de Daesh en Telegram, entre junio de 2017 y octubre de 2018. Todos estaban en inglés, lengua franca en la comunicación a escala global de los terroristas, aunque hay también abundantes canales públicos y privados en español. Su conclusión es que «la negativa a ofrecer a las autoridades policiales información sobre sus usuarios y el incumplimiento de sus condiciones de uso hacen de Telegram un servicio muy atractivo para los simpatizantes de Daesh».

Lo cierto es que Telegram ha defendido como suficientes las medidas que ha tomado hasta ahora contra el yihadismo, que se limitan a haber eliminado 200.000 canales y perfiles sospechosos de radicalismo. En 2015, uno de los fundadores de la plataforma, Pavel Durov, dijo en un foro organizado por TechCrunch en San Francisco: «Nuestro derecho a la intimidad es más importante que el temor a que sucedan cosas malas, como terrorismo».

Finalmente, tras mucha presión en países atacados por el terrorismo, como Francia o España, Telegram modificó el año pasado sus condiciones de uso para aceptar la revelación de la dirección IP y el número de teléfono de un sospechoso de terrorismo siempre que haya un mandato judicial de por medio. De momento, según el estudio de la universidad de George Washington, no ha recibido ningún mandato judicial que le haya obligado a revelar esa información.

Por todos estos motivos, el informe califica Telegram de servicio «efectivo y seguro» para los terroristas y «herramienta de comunicación digital preferida para los simpatizantes del ISIS». En comparación, Facebook —propietario de WhatsApp—, Google y Twitter han tomado medidas mucho más drásticas contra el radicalismo, censurando a usuarios ridiculizados y compartiendo información sobre posibles conductas delictivas con las autoridades a ambos lados del Atlántico.